Los futuros de crudo descuentan capacidad de adaptación del mercado, no expectativas de paz con Irán

Uno de los debates centrales desde el inicio de la guerra con Irán es si los futuros de crudo reflejan adecuadamente las tensiones de los mercados físicos de petróleo y productos refinados o si están descontando de manera prematura un escenario de paz. La renovada expectativa de una pausa en los ataques mutuos bastó para llevar al Brent cerca de 5% a la baja en la sesión asiática temprana del lunes, hasta aproximadamente USD 92,06. Sin embargo, el Estrecho de Ormuz permanece en el mejor de los casos disputado y los volúmenes de tránsito se desplomaron tras el colapso del alto el fuego de tres semanas de mediados de junio. Teherán respondió al reinicio de los ataques estadounidenses atacando bases norteamericanas en la región y buques que intentaban cruzar Ormuz, y activó a sus aliados hutíes en Yemen para atacar tanqueros saudíes en Bab el-Mandeb, cortando la ruta del crudo saudí hacia refinerías asiáticas vía el puerto de Yanbu. La alternativa por el Canal de Suez es considerablemente más extensa y compleja, e implica descargas parciales de cargamento y el uso del oleoducto SUMED por restricciones de calado. La magnitud de la respuesta en los futuros ha sido menor que la que sugeriría el cuadro físico. El Brent tocó un mínimo de USD 70,14 por barril el 2 de julio durante el alto el fuego y luego repuntó 45% hasta un máximo de USD 102,00 el 23 de julio, cifra aún muy por debajo del pico de USD 139,13 alcanzado en las semanas posteriores a la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. En aquel episodio los temores no se materializaron: el mercado se adaptó con rapidez redirigiendo crudo ruso hacia China e India, mientras Europa incrementó importaciones desde América y África. La situación iraní difiere en que existe una disrupción efectiva de la oferta, y cuanto más se prolongue, mayor será la tensión sobre los amortiguadores disponibles —desacumulación de inventarios y reducción de importaciones chinas—. La lectura del columnista es que los futuros no están descontando el peor escenario ni una paz duradera, sino adaptabilidad: la apuesta de que el mercado podrá reencaminar flujos y escalar fuentes alternativas para mitigar la pérdida de alrededor de 10 millones de barriles diarios (b/d) de crudo y productos de Medio Oriente, incluyendo soluciones menores como el transporte terrestre de fuel oil desde Irak hacia Turquía. Fuente: Reuters — columna de Clyde Russell (opinión del autor, no de Reuters), vía Rallies y LiveMint (texto sindicado) — análisis editorial Sudameris