Mercados emergentes desafían el shock energético global, pero crece la interrogante sobre la durabilidad del repunte
Las acciones de mercados emergentes (ME) están alcanzando máximos históricos y los diferenciales de bonos soberanos se ubican en sus niveles más ajustados en más de una década, a pesar de que el mundo atraviesa el mayor shock de suministro energético de la historia reciente. El columnista Jamie McGeever de Reuters destaca la divergencia entre los fundamentos macroeconómicos adversos —derivados del cierre del Estrecho de Ormuz y la escalada de precios energéticos— y el comportamiento de los activos de mercados emergentes, que han absorbido el impacto con relativa resiliencia. No obstante, el análisis plantea una interrogante central sobre la sostenibilidad de esta dinámica, particularmente ante el deterioro de los inventarios energéticos globales. La fragilidad del panorama quedó expuesta en marzo, cuando los mercados emergentes experimentaron una fuerte liquidación: los flujos de capital hacia acciones de ME registraron su mayor salida en más de 20 años según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), antes de la posterior recuperación. Los analistas advierten que, si un acuerdo de paz en Medio Oriente no se concreta, la presión acumulada por el shock energético podría manifestarse con mayor intensidad en economías emergentes exportadoras netas de energía o con mayor exposición a deuda en dólares. La normalización de los flujos a través del Estrecho de Ormuz sería determinante para estabilizar la estructura de costos de las economías emergentes importadoras de hidrocarburos. Fuente: Reuters vía Google snippets — análisis editorial Sudameris