Mercados globales oscilan entre el optimismo por el cese al fuego y el escepticismo ante el cierre de Ormuz
Los mercados financieros globales operaron el 9 de abril bajo una dinámica de reversión parcial: las bolsas europeas retrocedieron luego de la mayor subida en más de cuatro años registrada en la sesión anterior, impulsada por el anuncio del cese al fuego entre EE.UU. e Irán. Las dudas sobre la solidez del acuerdo se intensificaron al conocerse que el tráfico de petróleo a través del estrecho de Ormuz permanece en virtual parálisis —con datos de seguimiento marítimo que no registran normalización— a pesar de la vigencia formal del alto al fuego bilateral. Israel continuó lanzando ataques sobre El Líbano, poniendo en mayor riesgo la estabilidad regional. El oro avanzó moderadamente, manteniéndose como activo de refugio, mientras los mercados aguardan un reporte clave de inflación de EE.UU. que podría condicionar las expectativas sobre la Reserva Federal. Las acciones del Reino Unido cedieron terreno después del rally previo impulsado por la noticia del cese al fuego, y el euro y la libra esterlina operaron sin variaciones significativas. La renta fija de países desarrollados captó flujos de entrada ante la persistencia de la incertidumbre, comprimiendo los rendimientos en el tramo corto de la curva del Tesoro estadounidense. Los operadores de energía identifican el cierre efectivo de Ormuz como la señal más relevante del mercado: mientras el estrecho permanezca restringido, el diferencial entre la prima geopolítica «percibida» —moderada por el cese al fuego— y el riesgo operativo «real» seguirá siendo una fuente de volatilidad para el crudo, los derivados de energía y, por extensión, para los spreads de crédito de mercados emergentes con alta dependencia de importaciones energéticas.