Precios del petróleo en EE.UU. se disparan por temores de suministro ante la expansión del conflicto en Irán

El inicio del conflicto armado entre EE.UU., Israel e Irán desencadenó uno de los mayores shocks de oferta petrolera en años, al obstaculizar severamente el tráfico de buques tanqueros a través del Estrecho de Ormuz —ruta por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural licuado (GNL) comercializado a nivel mundial. Los ataques sobre instalaciones energéticas iraníes y las represalias sobre la infraestructura de los productores del Golfo Pérsico generaron un incremento del 36% en el precio del crudo Brent en el transcurso de una semana, con Brent alcanzando USD 119 por barril en su punto máximo. El mercado de GNL también sufrió un shock significativo: Qatar se vio obligado a reducir su producción, elevando los precios spot en Asia aproximadamente al doble de su nivel previo al conflicto, mientras los precios de gas natural en Europa subieron cerca del 50%. El dólar estadounidense se fortaleció frente a las principales divisas de referencia —con el euro cayendo 0,5% y la libra esterlina 0,64%— en tanto que inversionistas institucionales adoptaron posiciones de refugio ante el deterioro del entorno macroeconómico global. Los analistas advirtieron que Asia sería la región más expuesta al shock energético, dada su alta dependencia de las importaciones de petróleo y GNL provenientes de Medio Oriente. Los ministros de finanzas del G7 discutieron una posible liberación coordinada de reservas estratégicas a través de la Agencia Internacional de Energía (AIE), aunque sin un compromiso formal. Con las reservas globales estimadas en cerca de 11.000 millones de barriles, los analistas señalaron que la herramienta existe, aunque su distribución geográfica es desigual y no resolvería de forma inmediata los cuellos de botella logísticos.