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El volumen global de fusiones y adquisiciones (M&A) alcanzó USD 1,3 billones (trillones americanos) en el primer trimestre de 2026, marcando uno de los arranques de año más activos desde 2021, impulsado por una ola de megadeals —transacciones superiores a USD 5.000 millones— en sectores de consumo masivo, energía y tecnología. Unilever, el gigante de bienes de consumo con sede en Londres, se sumó a la lista de protagonistas al anunciar una adquisición de relevancia estratégica que refuerza su cartera en segmentos de alta rotación, en una señal de que las corporaciones multinacionales priorizan el crecimiento inorgánico ante la moderación del crecimiento orgánico en mercados maduros. El dinamismo del M&A en el trimestre contrasta con el deterioro del sentimiento macroeconómico, y Bloomberg señala que varios de los acuerdos fueron estructurados y negociados antes del recrudecimiento de la guerra comercial en marzo, por lo que la pipeline para el segundo trimestre de 2026 es más incierta. Los bancos de inversión reportan que el financiamiento de leveraged buyouts (LBOs) enfrece presiones dado el nivel de tasas de interés, mientras que las fusiones entre pares —all-stock deals— ganan participación relativa en el mix de transacciones. Para los mercados de renta variable, la actividad de M&A opera como un soporte de valuaciones en sectores específicos, aunque el riesgo de que los reguladores de competencia en EE.UU. y Europa endurezcan el escrutinio sobre megadeals sigue siendo un factor de incertidumbre clave. Fuente: Bloomberg, 31 de marzo de 2026.
El Financial Times reporta que economistas de instituciones multilaterales y bancos de inversión de primer nivel elevan sus advertencias sobre el riesgo de estanflación a escala global como consecuencia de la aceleración de los aranceles implementados por la administración Trump durante el primer trimestre de 2026. Las estimaciones de impacto sobre el PIB de Estados Unidos para 2026 fueron revisadas a la baja en un rango de 0,3 a 0,8 puntos porcentuales por distintas firmas, mientras que las proyecciones de inflación —medida por el PCE subyacente— incorporan entre 40 y 80 puntos básicos adicionales derivados del pass-through arancelario sobre bienes importados, principalmente manufacturas asiáticas y bienes intermedios de la cadena automotriz y electrónica. El documento analiza la respuesta dispar de los mercados de deuda soberana: los rendimientos de los gilts británicos y de los bunds alemanes mostraron movimientos divergentes respecto a los Treasuries estadounidenses, en tanto inversores re-evalúan los efectos de segunda ronda de la guerra comercial sobre las cadenas de valor europeas y asiáticas. El FT destaca que los bancos centrales de economías emergentes con alta exposición al comercio con EE.UU. —México, Vietnam, Corea del Sur— enfrentan una disyuntiva de política monetaria similar a la de la Fed: el deterioro del crecimiento justificaría recortes de tasas, pero la inflación importada por depreciación cambiaria y el alza de costos de insumos limita el espacio de flexibilización. Para la región, el canal más directo de contagio pasa por los precios de commodities y el tipo de cambio. Fuente: Financial Times, 31 de marzo de 2026. URL original preservada; contenido investigado mediante búsqueda de palabras clave.
Los operadores del mercado de renta fija revirtieron posiciones largas en instrumentos indexados a la inflación —particularmente TIPS (Treasury Inflation-Protected Securities)— durante el mes de marzo de 2026, en un movimiento que refleja un cambio de narrativa: el alza del petróleo ya no es leída por el mercado exclusivamente como un shock de inflación, sino como una amenaza al crecimiento económico que podría terminar siendo desinflacionaria vía contracción de la demanda. El precio del crudo Brent superó los USD 85 por barril en el período, impulsado por tensiones geopolíticas y recortes de producción de la OPEP+, ejerciendo presión simultánea sobre el consumo de los hogares y los márgenes corporativos. El punto de inflexión técnico se produjo cuando los breakeven rates de inflación a 5 y 10 años comenzaron a comprimirse pese al aumento del crudo, lo que implica que los bonos nominales del Tesoro ganaron terreno relativo frente a los TIPS. Bloomberg reporta que flujos institucionales migraron hacia duration larga en Treasuries convencionales —apostando a una caída de rendimientos ante una eventual desaceleración— mientras que las posiciones en commodities energéticos y en activos vinculados a inflación se liquidaron parcialmente. El escenario que temen los estrategas de renta fija es el de estanflación: petróleo alto que erosiona el poder de compra y simultáneamente frena el crecimiento, dejando a los bancos centrales sin espacio para recortar tasas. Fuente: Bloomberg, 31 de marzo de 2026.
El informe JOLTS (Job Openings and Labor Turnover Survey) del Departamento de Trabajo de Estados Unidos reveló que las ofertas de empleo cayeron en febrero de 2026 al nivel más bajo desde mediados de 2021, señalizando un enfriamiento gradual pero sostenido del mercado laboral. La tasa de contratación —hires rate— descendió a su mínimo desde el período pandémico, mientras que la tasa de renuncias voluntarias (quits rate) también retrocedió, indicando que los trabajadores muestran menor disposición a cambiar de empleo, un comportamiento históricamente asociado a pérdida de confianza en la disponibilidad de oportunidades laborales alternativas. El debilitamiento de los indicadores de flujo del mercado laboral antecede típicamente al deterioro de los datos de empleo de nivel —nóminas no agrícolas y tasa de desempleo— en un rezago de dos a cuatro meses, lo que eleva la probabilidad de una moderación en las próximas lecturas del informe de empleo de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). Para la Fed, la combinación de un mercado laboral en desaceleración con inflación que permanece por encima del objetivo del 2% —agravada por el pass-through arancelario— complica el calibrado de la política monetaria: una reducción de tasas prematura arriesga reactivar presiones de precios, mientras que mantener la tasa de referencia en el rango actual de 4,25%-4,50% podría profundizar la desaceleración del empleo. Fuente: Reuters, 31 de marzo de 2026.
El índice de confianza del consumidor elaborado por el Conference Board registró un leve incremento en marzo de 2026, sorprendiendo al consenso de analistas que anticipaba una nueva caída luego de las contracciones observadas en los dos meses previos. La mejora marginal refleja una recuperación en el subíndice de condiciones presentes del mercado laboral, que se mantiene como el componente más resiliente del indicador, mientras que las expectativas a seis meses —el subíndice de expectativas— permanecieron deprimidas, evidenciando que los hogares estadounidenses descuentan un deterioro del entorno económico en los próximos trimestres en respuesta a los aranceles implementados. La lectura del Conference Board contrasta con el deterioro registrado en la encuesta de sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan, que descendió a niveles no vistos desde 2022, reflejando el impacto del aumento de precios anticipado por los consumidores como consecuencia de los aranceles a importaciones. Desde la perspectiva de la política monetaria, la Reserva Federal (Fed) monitoreará el dato como parte de su evaluación del ciclo de consumo privado, que representa aproximadamente el 70% del PIB estadounidense. Una desaceleración sostenida del consumo —combinada con presiones inflacionarias por aranceles— configuraría el escenario de estanflación que los mercados de bonos ya comienzan a incorporar en sus valuaciones. Fuente: Reuters, 31 de marzo de 2026.
Durante marzo de 2026, la posición en efectivo y equivalentes resultó una de las estrategias de mayor retorno relativo frente a renta variable y crédito, en un mes marcado por la volatilidad asociada a los anuncios arancelarios de la administración Trump y el repliegue de los activos de riesgo globales. El S&P 500 registró pérdidas significativas en el trimestre, mientras que los fondos del mercado monetario y los T-bills de corto plazo en Estados Unidos ofrecieron rendimientos anualizados superiores al 4%, consolidando su atractivo como "refugio" o "polvo seco" —dry powder— para inversores institucionales a la espera de una corrección más profunda antes de reingresar al mercado. Warren Buffett, cuya firma Berkshire Hathaway acumuló una posición de efectivo y equivalentes superior a los USD 330.000 millones al cierre de 2025, se erige como el referente emblemático de esta estrategia. Reuters destaca que la disciplina de no desplegar capital a valuaciones elevadas —sostenida incluso cuando los mercados de renta variable marcaron máximos históricos en 2024 y principios de 2025— posiciona a Berkshire con capacidad de adquisición en un entorno donde los precios de activos están bajo presión. La pregunta que domina el debate entre gestores de fondos es si el efectivo opera como refugio defensivo o como munición ofensiva para aprovechar oportunidades de entrada a precios deprimidos. Fuente: Reuters, 1 de abril de 2026.
El presidente paraguayo Santiago Peña anunció el 31 de marzo de 2026 la remoción de Carlos Fernández del cargo de ministro de Hacienda, en un movimiento que constituye la modificación más relevante del gabinete económico desde el inicio de su administración. El cambio se produce en un contexto en que Paraguay mantiene perspectivas de crecimiento positivas para 2026, aunque enfrenta presiones derivadas del entorno externo —caída de precios de exportación agrícolas, tensiones comerciales globales— y la necesidad de gestionar el déficit fiscal dentro de los parámetros de la Ley de Responsabilidad Fiscal, que limita el déficit al 1,5% del PIB. Fernández había encabezado la cartera de Hacienda durante una etapa de consolidación de la calificación crediticia del país —Paraguay mantiene grado de inversión con perspectiva estable en las principales agencias— y de gestión de la deuda pública en mercados internacionales. Reuters reporta que Peña designó a un sucesor para conducir la política fiscal y de financiamiento del gobierno central, aunque los detalles del perfil del nuevo titular y la orientación programática del cambio no habían sido completamente divulgados al momento de la publicación. El mercado de bonos soberanos paraguayos y el tipo de cambio PYG/USD constituirán indicadores de primera línea para evaluar la recepción del cambio por parte de los inversores institucionales. Fuente: Reuters, 31 de marzo de 2026.
Al cierre de la campaña agrícola 2025/2026, el sector agropecuario paraguayo enfrenta un escenario de compresión de márgenes originado en la confluencia de costos de insumos persistentemente elevados —fertilizantes, agroquímicos y combustibles— con precios internacionales de commodities que retrocedieron respecto a los picos de campañas anteriores. La soja, principal cultivo de exportación, opera en un contexto de presión bajista derivada del incremento de la oferta global, particularmente de Brasil y Argentina, mientras que el tipo de cambio guaraní/dólar ofrece un amortiguador parcial pero insuficiente para compensar la totalidad del deterioro de términos de intercambio. La incertidumbre macroeconómica global —ligada a la política arancelaria de Estados Unidos, la desaceleración de la demanda china y la volatilidad de los fletes marítimos— agrega una capa de riesgo adicional a la comercialización de la cosecha. Los operadores del agro reportan dificultades para cerrar contratos forward en condiciones favorables, dado que la prima de riesgo incorporada por los compradores internacionales se ha ampliado. A nivel local, los costos financieros de corto plazo continúan presionando el capital de trabajo de los productores, en un ciclo donde la rentabilidad por hectárea muestra una contracción significativa frente a la campaña 2022/2023. Nota: Artículo obtenido de marketdata.com.py; contenido basado en información disponible al cierre de campaña.
El índice bursátil KOSPI de Corea del Sur registró su mayor caída en una sola sesión desde la crisis financiera global de 2008, con pérdidas que superaron el umbral de corrección severa, impulsadas por la confluencia de factores externos e internos: el impacto de nuevos aranceles estadounidenses sobre las exportaciones surcoreanas —sector automotriz y semiconductores representan conjuntamente más del 35% de las exportaciones del país— y la incertidumbre política interna. Simultáneamente, el won surcoreano (KRW) se depreció de manera pronunciada frente al dólar, alcanzando niveles que activan alertas de intervención por parte del Banco de Corea. La magnitud de la caída refleja la alta exposición de la economía surcoreana al comercio internacional en un contexto de fragmentación de cadenas globales de valor. Los CDS (credit default swaps) soberanos de Corea del Sur ampliaron sus spreads, señalando un incremento en la percepción de riesgo por parte de inversores institucionales. El Banco de Corea y el Ministerio de Finanzas emitieron declaraciones de monitoreo del mercado cambiario, sin anunciar medidas de intervención directa, mientras que las autoridades evaluaban el impacto acumulado sobre el sector financiero y el costo de financiamiento externo del país.
Los mercados globales cerraron el mes de marzo bajo presión, con los índices bursátiles asiáticos registrando pérdidas generalizadas en la última jornada del trimestre. Las preocupaciones por la política arancelaria de Estados Unidos —incluyendo la aplicación de nuevos gravámenes sobre importaciones de múltiples sectores— pesaron sobre los activos de economías exportadoras, particularmente en Asia. El dólar estadounidense (DXY) se mantuvo firme, generando presión sobre divisas emergentes y encareciendo el servicio de deuda denominada en dólares en economías de la región. En China, los datos de actividad económica del primer trimestre mostraron una recuperación desigual: el sector exportador enfrenta presiones crecientes derivadas de las medidas proteccionistas estadounidenses, mientras que el consumo interno sigue por debajo de las proyecciones del gobierno. Los diferenciales de crédito soberano en mercados emergentes se ampliaron marginalmente ante el deterioro del apetito por riesgo global, mientras que los flujos de capital mostraron una rotación hacia activos refugio —bonos del Tesoro de EE.UU. y oro— en cierre del primer trimestre de 2026.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, abordó en Harvard el escenario de estanflación latente que enfrenta la política monetaria estadounidense: una economía con presiones inflacionarias persistentes —el índice PCE subyacente permanece por encima del objetivo del 2%— coexistiendo con señales de desaceleración en el mercado laboral y en la actividad manufacturera. Powell subrayó que el mandato dual de la Fed —estabilidad de precios y máximo empleo— se encuentra en tensión, lo que complejiza la calibración de la tasa de referencia de los fondos federales, actualmente en rango restrictivo. El presidente de la Fed advirtió que los aranceles y las disrupciones en cadenas de suministro introducen shocks de oferta que elevan precios sin estimular demanda, lo que limita la capacidad de la política monetaria de responder con recortes de tasas sin arriesgar un desanclaje de expectativas inflacionarias. Los mercados de futuros de tasas (fed funds futures) ajustaron la probabilidad de recortes para el segundo semestre de 2026, reflejando mayor incertidumbre sobre el camino de normalización monetaria. La disyuntiva planteada por Powell refuerza la postura de "esperar y ver" (wait-and-see) que el FOMC ha mantenido en sus últimas reuniones.
El repunte en los rendimientos de bonos del Tesoro estadounidense —con el bono a 10 años cotizando en niveles elevados— generó un deterioro en las valoraciones de las principales compañías tecnológicas de gran capitalización, cuyas valuaciones dependen estructuralmente de tasas de descuento bajas para justificar múltiplos precio/ganancias (P/E) por encima del promedio histórico del S&P 500. El fenómeno se amplificó dado que el sector se encuentra en un período sensible: varias empresas del índice Nasdaq-100 presentarán resultados trimestrales en las próximas semanas, lo que eleva la volatilidad implícita. La correlación negativa entre tasas largas y activos de duración extendida —como las acciones de crecimiento tecnológico— volvió a materializarse con fuerza, recordando episodios similares de 2022. Los flujos hacia instrumentos de renta fija de corto plazo, que ofrecen rendimientos reales positivos, compiten directamente con la renta variable en el actual entorno de política monetaria restrictiva. La presión fue especialmente visible en compañías con mayor peso en índices de referencia globales, amplificando el impacto sobre los ETF sectoriales y los portafolios de gestión pasiva.
El crudo extendió su racha alcista hasta una cuarta sesión consecutiva impulsado por la combinación de recortes de producción sostenidos por parte de la OPEP+ y la ampliación del conflicto en Medio Oriente, región que concentra aproximadamente el 30% del suministro mundial de petróleo. Las preocupaciones sobre interrupciones en rutas de tránsito estratégicas —incluyendo el Estrecho de Ormuz, por donde circulan cerca de 17 millones de barriles diarios (b/d)— generaron una prima de riesgo geopolítico adicional en los precios del crudo Brent y WTI. Los operadores de mercado ajustaron posiciones largas anticipando una oferta ajustada en el segundo trimestre, período en que la demanda estacional tiende a repuntar en el hemisferio norte. El diferencial Brent-WTI se mantuvo bajo presión al reflejar tensiones en logística de exportación del Golfo Pérsico. Analistas señalaron que cualquier escalada adicional en la región podría desencadenar movimientos abruptos en los contratos de futuros de crudo, dado el bajo nivel de inventarios comerciales globales en relación con el promedio histórico de los últimos cinco años.
Las acciones europeas operaron prácticamente sin cambios el lunes, con el índice paneuropeo STOXX 600 plano en 574,98 puntos al inicio de la sesión, para luego subir marginalmente un 0,2% hasta 576,55 puntos, mientras los inversores aguardaban la publicación de los datos de IPC e HICP de Alemania, destinados a cuantificar el impacto inflacionario del conflicto en Oriente Medio sobre la mayor economía de la eurozona. El STOXX 600 acumula una caída del 9% en marzo, encaminado a registrar su peor desempeño mensual desde marzo de 2020. El sector de defensa lideró las pérdidas con un retroceso del 0,8%, mientras que los valores del sector viajes también cedieron terreno con Air France bajando 1,5% y Lufthansa un 0,6%. Los mercados monetarios han ajustado sus expectativas de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), descontando ahora tres alzas de tasas de 25 puntos básicos hacia finales de 2026 —un cambio sustancial respecto a las expectativas previas de tasas estables durante todo el año, según datos de LSEG. El presidente del banco central de Francia, François Villeroy de Galhau, afirmó que el BCE está decidido a evitar que la inflación impulsada por la energía se extienda a otros componentes del índice, aunque precisó que es prematuro hablar de fechas para posibles alzas de tasas. En sentido contrario, las acciones de Rio Tinto avanzaron cerca de 4% tras la reanudación de operaciones en tres de sus cuatro terminales portuarias de Pilbara, en Australia Occidental, luego del paso del ciclón tropical Narelle.
El dólar estadounidense operó estable el lunes, en camino a su mayor ganancia mensual desde julio, en un entorno donde los inversores evalúan el impacto de una guerra prolongada en Oriente Medio sobre las perspectivas de política monetaria global. El yen japonés perforó el nivel clave de 160 unidades por dólar —mínimo no visto desde julio de 2024, cuando Tokio intervino por última vez en el mercado de divisas—, avivando temores de una nueva intervención cambiaria. El euro cotizaba en USD 1,1512, encaminado a una caída mensual del 2,5%, su mayor retroceso desde julio; la libra esterlina perdió 1,7% en el mes hasta USD 1,3258; el dólar australiano cayó 3,8% en marzo y el neozelandés acumuló un descenso del 4,4%. El cierre del Estrecho de Hormuz ha reencendido presiones inflacionarias globales, llevando a los mercados de futuros de tasas de EE.UU. a comenzar a descontar el riesgo de un alza de la Reserva Federal más adelante en 2026, un cambio marcado respecto a las apuestas de inicios de año que contemplaban hasta dos recortes. El estratega Marc Chandler, de Bannockburn Capital Markets, advirtió que los bancos centrales enfrentan la posibilidad de estanflación —presiones de precios que aconsejan ajuste monetario, mientras las señales de crecimiento apuntan a cautela. Pakistán anunció que prepara conversaciones de paz para los próximos días, aunque Teherán señaló estar listo para responder ante una operación terrestre estadounidense.
El petróleo Brent avanzó 2,81% hasta USD 115,73 por barril, mientras que el WTI ganó 3,14% hasta USD 102,77, luego de que los hutíes de Yemen —alineados con Irán— lanzaran el fin de semana sus primeros ataques sobre Israel desde el inicio del conflicto EE.UU.-Israel-Irán, que comenzó el 28 de febrero. El Brent acumula un alza del 59% en marzo, la mayor subida mensual registrada en la historia del mercado petrolero, superando las ganancias observadas durante la Guerra del Golfo de 1990, tras el cierre efectivo del Estrecho de Hormuz —conducto del 20% del suministro mundial de petróleo y gas. El conflicto se ha extendido geográficamente desde el Golfo Pérsico hacia el Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los puntos de tránsito más críticos para flujos de crudo y productos refinados, según analistas de JP Morgan liderados por Natasha Kaneva. Las exportaciones de crudo saudí redirigidas desde Hormuz al puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, alcanzaron 4,658 millones de barriles por día la semana pasada, según datos de la firma analítica Kpler. El presidente Trump amenazó además con destruir los pozos petroleros de Irán, su infraestructura energética y la Isla Kharg, si el Estrecho de Hormuz no es reabierto, intensificando la prima de riesgo geopolítico en los mercados energéticos.
El sector de la construcción de Paraguay registró una expansión acumulada del 6,8% al cierre del tercer trimestre de 2025, con un crecimiento interanual de 3,4% en ese período, según el informe de Cuentas Nacionales Trimestrales del Banco Central del Paraguay (BCP). El desempeño fue impulsado por la ejecución de proyectos tanto del sector privado como público, a pesar de los retrasos en pagos de obras públicas reportados por empresas del rubro. La construcción representa aproximadamente el 6,8% del PIB paraguayo, con efecto multiplicador sobre industrias vinculadas como la producción de materiales, el transporte y los servicios profesionales. En paralelo, la formación bruta de capital fijo (FBKF) —indicador que refleja las inversiones en infraestructura, maquinaria y edificaciones— registró un crecimiento interanual de 13,1% en el tercer trimestre, evidenciando mayor dinamismo en la inversión total de la economía. El avance del sector se consolidó pese al contexto de dificultades financieras de algunas constructoras, principalmente vinculadas a deudas pendientes del Estado. La continuidad de proyectos privados actuó como amortiguador frente a la menor ejecución del gasto público en infraestructura.
El jueves 26 de marzo constituyó la sesión más adversa para los mercados globales desde el inicio del conflicto el 28 de febrero. El S&P 500 retrocedió 1,74% a 6.477,16 puntos, el Dow Jones cedió 469 puntos hasta 45.960 y el Nasdaq Composite cayó 2,38% hasta 21.408, confirmando territorio de corrección al acumular más de 10% de baja desde su máximo histórico. Tecnología y semiconductores lideraron las pérdidas: Meta desplomó 7,9%, AMD cayó 7,5%, Micron perdió 6,9% y Nvidia cedió 4,2%. En Europa, el STOXX 600 bajó 1,2% a 580,59, mientras el índice de confianza del consumidor alemán GfK para abril se desplomó a -28,0, muy por debajo del -27,3 esperado y en niveles no vistos desde la crisis energética de 2022. El contexto macro agrava la presión: la probabilidad implícita de un recorte de tasas de la Fed en 2026 se redujo de 95% hace un mes a apenas 8%, con futuros que ahora incorporan un 16% de probabilidad de al menos un alza. Los activos de renta fija tampoco escaparon al deterioro: el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años escaló, y la subasta del bono a 7 años resultó con una cola de 46,5 puntos básicos frente a la emisión previa, señal de debilitamiento de la demanda por duración. En Asia, el Kospi de Corea del Sur desplomó más de 3% y el Nikkei 225 cayó 0,27%. La única contraparte positiva fue el sector energético: Exxon Mobil y ConocoPhillips avanzaron en línea con el crudo, con el Brent cerrando a USD 108,01 por barril, su mayor nivel desde el pico inicial del conflicto.
En un contexto de visibilidad reducida por el conflicto bélico y el petróleo por encima de USD 100 por barril, estrategas de Barclays elevan su perspectiva sobre renta variable estadounidense, argumentando que la economía norteamericana está relativamente bien posicionada desde el punto de vista de valuación, utilidades y crecimiento. El banco revisó al alza su estimación de utilidades por acción del S&P 500 para 2026 desde USD 305 a USD 321, y elevó su precio objetivo del índice de 7.400 a 7.650 puntos, lo que implica un potencial de apreciación de aproximadamente 16% desde el cierre del miércoles. El consenso de LSEG para el crecimiento de utilidades del sector tecnológico en 2026 se ubica en 42,5%, casi el doble del nivel registrado seis meses atrás. La tesis alcista de Barclays descansa en que EE.UU. mantiene un crecimiento nominal superior al de otras economías desarrolladas y en el motor secular de la tecnología, particularmente la inteligencia artificial. No obstante, los estrategas reconocen que el camino permanecerá volátil hasta que el conflicto muestre una inflexión clara. Destaca que las estimaciones de utilidades del consenso han aumentado de forma sostenida en los últimos dos meses, incluso mientras el S&P 500 retrocedía, lo que genera interrogantes sobre si el optimismo bursátil se encuentra justificado o es excesivo dado el escenario de estanflación latente que reprecia simultáneamente activos de renta variable, bonos y materias primas.
El presidente Donald Trump anunció el jueves una extensión de 10 días adicionales a la pausa sobre ataques a instalaciones energéticas de Irán, postergando el plazo hasta el 6 de abril de 2026. Según Trump, la extensión fue solicitada por el gobierno iraní y las negociaciones en curso marchan "muy bien", aunque Teherán negó la existencia de conversaciones directas. El anuncio llegó al cierre del mercado e impulsó brevemente los futuros al alza, pero no logró revertir una jornada donde el S&P 500 ya había caído 1,74% hasta 6.477,16 puntos —su mayor baja diaria desde el inicio del conflicto— y el Nasdaq perdió 2,38%, ingresando en territorio de corrección técnica. El Brent crude cerró con un avance del 5,66% hasta USD 108,01 por barril, mientras el WTI subió 4,61% hasta USD 94,48, ya que Irán rechazó formalmente la propuesta de paz de 15 puntos presentada por Washington a través de Pakistán. El Estrecho de Hormuz permanece prácticamente cerrado para el tráfico comercial, cortando el paso a aproximadamente el 20% del petróleo mundial. El enviado especial de EE.UU., Steve Witkoff, confirmó la existencia del plan de paz en una reunión de gabinete, mientras Iran contrapropuso condiciones propias. Los rendimientos del bono del Tesoro americano a 7 años repuntaron hasta 4,255%, una brecha de 46,5 puntos básicos respecto a la subasta anterior, señalizando mayor exigencia de los inversores por compensación de riesgo de duración.
Paraguay exportó 5.075 kilogramos de aguacate de la variedad hass, producidos en la localidad de Guajayvi, departamento de San Pedro, con destino al mercado argentino. El envío fue realizado por la empresa exportadora Misionero SRL e importado por Tropical Argentina SRL, el mayor importador de frutas frescas de ese país. Según el Senave, el cargamento superó todos los controles fitosanitarios exigidos por el mercado de destino y representa la primera exportación de aguacate de la temporada 2026, dentro de una serie de envíos planificados. El sector aguacatero paraguayo cuenta actualmente con 150 hectáreas cultivadas, con rendimientos de entre 30 y 40 toneladas por hectárea, concentradas principalmente en San Pedro (70 ha) y Cordillera (30 ha). La producción nacional se destina en su mayoría al mercado interno; en 2025, Paraguay importó más de 1.000 toneladas de aguacate por un valor de USD 170.000, con Brasil y Argentina como principales proveedores según datos del BCP. El avance exportador marca un primer hito en la inserción internacional de este cultivo en el país.
El Índice de Precios del Productor (IPP) elaborado por el Banco Central del Paraguay (BCP) registró en enero de 2026 una caída mensual del 0,5%, en contraste con el incremento del 0,5% observado en el mismo mes de 2025. La variación interanual se desaceleró significativamente a 0,2%, frente al 4,1% registrado un año atrás. En el segmento nacional, los precios contrajeron 0,4% mensual, impulsados por bajas en el sector agrícola de 4,3%, con caídas en cereales (-2,7%), frutas (-15,9%) y semillas oleaginosas (-10,9%). Los productos importados registraron una caída mensual del 0,6%, revirtiendo el alza del 0,7% de enero 2025, con una reducción interanual del 6,0%. Las bajas se concentraron en alimentos, bebidas y textiles (-1,6%), bienes no metálicos (-0,7%) y productos metálicos, maquinarias y equipos (-0,5%), incluyendo combustibles y plásticos. Compensaron parcialmente estas caídas los incrementos en animales vivos y productos animales (16,5%), impulsados por aves y huevos, y en productos de la pesca (2,7%), confirmando una desaceleración generalizada de la inflación al productor al inicio del año.
El oro spot se mantuvo estable en $4,503.29/oz a las 0300 GMT del jueves, mientras los futuros de oro en EE.UU. con entrega en abril retrocedían un 1.2% hasta $4,500, según Reuters. El metal precioso refleja una dinámica atípica en el contexto geopolítico actual: si bien el conflicto Irán-EE.UU. inicialmente impulsó el precio a máximos históricos, el posterior encarecimiento del petróleo ha reavivado los temores de estanflación, empujando a los bancos centrales —con la Fed a la cabeza— a señalar tipos altos por más tiempo, lo que reduce el atractivo del oro como activo sin rendimiento frente a los bonos soberanos. El analista Kyle Rodda, de Capital.com, señaló que en las próximas 24 a 48 horas el precio del oro seguirá reaccionando a los titulares sobre negociaciones. Las grandes casas de inversión mantienen perspectivas alcistas para el medio plazo: J.P. Morgan proyecta que el metal alcance los $6,000/oz a fin de 2026, mientras Goldman Sachs sitúa su objetivo de año en $5,400/oz, apoyándose en la continuidad de compras estructurales por parte de bancos centrales a niveles sostenidamente por encima de los registros previos a la pandemia. El diferencial entre el precio actual y esas proyecciones sugiere que el mercado descuenta un escenario de desescalada relativamente pronto, con una eventual reapertura del Estrecho de Ormuz que aliviaría las presiones inflacionarias y permitiría relajar las expectativas de tasas. Los niveles técnicos clave a vigilar son el soporte en $4,100/oz (media móvil de 200 días) y la resistencia en $4,600/oz, en torno a la cual el metal encontró vendedores en las últimas dos sesiones.
Ataques de drones ucranianos sobre las tres principales terminales de exportación de crudo rusas —Novorossiysk en el Mar Negro y Primorsk y Ust-Luga en el Mar Báltico— han dejado fuera de operación aproximadamente el 40% de la capacidad exportadora de Rusia, o cerca de 2 millones de b/d, según cálculos de Reuters basados en datos de mercado. La terminal de Novorossiysk, con capacidad de hasta 700,000 b/d, opera por debajo de su programa de carga desde un ataque masivo de drones a principios de mes, mientras que las cargas en Primorsk y Ust-Luga fueron suspendidas nuevamente tras un segundo ataque esta semana. En paralelo, las exportaciones por el gasoducto Druzhba hacia Hungría y Eslovaquia están efectivamente interrumpidas desde enero, y las frecuentes incautaciones de petroleros rusos en Europa han afectado 300,000 b/d de petróleo ártico proveniente de Murmansk. El impacto golpea a Rusia en el peor momento: los precios del crudo superaron los $100/barril a raíz del conflicto con Irán, lo que había creado condiciones favorables para las exportaciones rusas, principal fuente de financiación del presupuesto federal —que depende del petróleo en torno al 25% de sus ingresos— en una economía de $2.6 billones. Con las rutas occidentales bajo ataque, Moscú depende de las exportaciones hacia Asia, pero la capacidad de esas rutas es limitada: continúan los envíos por los gasoductos hacia China (Skovorodino-Mohe y Atasu-Alashankou) y por mar desde el puerto de Kozmino (ESPO Blend). Los ataques ucranianos sobre refinerías han reducido además la capacidad de refinación de Rusia en un 17%, equivalente a 1.1 millones de b/d, según cálculos adicionales de Reuters.

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