Ucrania paraliza al menos el 40% de la capacidad de exportación de petróleo rusa, el mayor disrupto en la historia moderna del país
Ataques de drones ucranianos sobre las tres principales terminales de exportación de crudo rusas —Novorossiysk en el Mar Negro y Primorsk y Ust-Luga en el Mar Báltico— han dejado fuera de operación aproximadamente el 40% de la capacidad exportadora de Rusia, o cerca de 2 millones de b/d, según cálculos de Reuters basados en datos de mercado. La terminal de Novorossiysk, con capacidad de hasta 700,000 b/d, opera por debajo de su programa de carga desde un ataque masivo de drones a principios de mes, mientras que las cargas en Primorsk y Ust-Luga fueron suspendidas nuevamente tras un segundo ataque esta semana. En paralelo, las exportaciones por el gasoducto Druzhba hacia Hungría y Eslovaquia están efectivamente interrumpidas desde enero, y las frecuentes incautaciones de petroleros rusos en Europa han afectado 300,000 b/d de petróleo ártico proveniente de Murmansk. El impacto golpea a Rusia en el peor momento: los precios del crudo superaron los $100/barril a raíz del conflicto con Irán, lo que había creado condiciones favorables para las exportaciones rusas, principal fuente de financiación del presupuesto federal —que depende del petróleo en torno al 25% de sus ingresos— en una economía de $2.6 billones. Con las rutas occidentales bajo ataque, Moscú depende de las exportaciones hacia Asia, pero la capacidad de esas rutas es limitada: continúan los envíos por los gasoductos hacia China (Skovorodino-Mohe y Atasu-Alashankou) y por mar desde el puerto de Kozmino (ESPO Blend). Los ataques ucranianos sobre refinerías han reducido además la capacidad de refinación de Rusia en un 17%, equivalente a 1.1 millones de b/d, según cálculos adicionales de Reuters.