WSJ: Bessent profundiza su rol de operador activo del mercado de bonos con la maniobra más radical de su gestión
El Wall Street Journal caracteriza la ampliación de recompras del miércoles como la intervención más radical del secretario del Tesoro Scott Bessent hasta la fecha, en respuesta a un alza incómoda de las tasas de interés de mayor plazo. Ex gestor de fondos de cobertura especializado en apuestas macro basadas en análisis geopolítico y de datos económicos, Bessent —que cumple 64 años esta semana— se ha autodenominado "el principal vendedor de bonos del país" y ha manifestado abiertamente su intención de comprimir los rendimientos para reducir las tasas hipotecarias y otros costos de financiamiento. El plan no se materializó: los rendimientos del Tesoro, que fijan un piso para las tasas de interés de toda la economía, vinieron subiendo sostenidamente en los últimos meses, con el bono a 30 años superando 5,3% esta semana —máximo en casi dos décadas—, las tasas hipotecarias promedio volviendo a acercarse al 7% y el déficit fiscal en torno al 6% del PIB, muy por encima del objetivo de largo plazo de 3% fijado por el propio Bessent. Según datos de Tullett Prebon, el rendimiento a 30 años cayó desde un rango de 5,26%-5,29% previo al anuncio hasta aproximadamente 5,185% al cierre del 19 de agosto. Aunque la medida fue presentada como una maniobra técnica para mejorar el funcionamiento del mercado, buena parte de Wall Street la interpretó como un esfuerzo directo por alcanzar los objetivos declarados de Bessent, y el efecto inicial fue inmediato: el rendimiento a 30 años cedió casi una décima de punto porcentual en las primeras horas y el S&P 500, el Dow Jones Industrial Average y el Nasdaq Composite cerraron con alzas de 0,2%. John Briggs, jefe de estrategia de tasas de EE.UU. en Natixis CIB, señaló que el momento del anuncio sugiere claramente "que no les gustaba lo que estaba pasando" y que, aun si el Tesoro no llega a comprar muchos más bonos, la señal es que el Gobierno siempre puede hacer más para contener los rendimientos. Asumiendo un ritmo sostenido de USD 4.000 millones por operación, el Tesoro recompraría USD 128.000 millones anuales de papel de 10 a 30 años: cerca del 30% de la emisión esperada en esos plazos según Natixis, pero apenas 2,4% de la deuda viva en esos tramos. Las lecturas críticas apuntan a la dimensión política —Edison Byzyka, director de inversiones de Credent Wealth Management, sostuvo que las mayores recompras buscan bajar tasas de cara a las elecciones legislativas y que ello "pone en cuestión la validez del mercado de bonos estadounidense"—, y contrastan con la posición del propio Bessent en 2024, cuando argumentó que la administración Biden había "distorsionado los mercados del Tesoro" al emitir demasiadas letras de corto plazo. El Departamento del Tesoro no respondió a los pedidos de comentario. Fuente: The Wall Street Journal — análisis editorial Sudameris