Panorama Global: Entre crisis ajenas y récords propios
Mientras Paraguay celebra su posición envidiable como el alumno destacado en riesgo país latinoamericano y se prepara para el matrimonio comercial con Europa (con algunos invitados nerviosos en la industria local), el panorama global ofrece un menú variado de acontecimientos: Francia aprieta las tuercas fiscales buscando rellenar arcas vacías, Canadá lidia con una inflación que no capta indirectas de que la fiesta terminó, China tropieza pero no cae en su transformación de levantador de pesas a maratonista, la banca tradicional estadounidense pierde terreno ante prestamistas privados en el sector salud, ejecutivos nerviosos en Davos piden emociones bajo control mientras líderes europeos proyectan firmeza, y Japón enfrenta una huelga de compradores en su mercado de bonos que suena todas las alarmas en Tokio. En este contexto de volatilidad global, las importaciones paraguayas de materia prima creciendo 30% señalan que las empresas locales están comprando ingredientes para cocinar algo grande, y efectivamente lo están haciendo: la carne bovina paraguaya está conquistando mercados con la determinación de selección clasificando al Mundial.
Paraguay
Paraguay: Del asado dominical a la mesa global (con números que impresionan)
Las exportaciones de carne bovina paraguaya pasaron de USD 1.598 millones en 2021 a USD 2.130 millones en 2025, un crecimiento del 34% que representa mucho más que simple expansión numérica: es la historia de un país diversificando destinos como inversor prudente diversifica portafolio. De exportar a 47 mercados en 2021, Paraguay alcanzó más de 50 destinos en 2025, mientras Chile, aunque manteniéndose como principal comprador con 104.402 toneladas, cede protagonismo relativo a nuevos jugadores hambrientos de proteína paraguaya. El verdadero protagonista de esta historia es Estados Unidos, que escaló dramáticamente al segundo lugar con casi 50.000 toneladas, un crecimiento vertiginoso del 95% que transformó a Paraguay de proveedor marginal en 2023 (apenas 75 toneladas) a socio comercial relevante en apenas dos años.
Taiwán e Israel consolidaron sus posiciones con expansiones del 30% y 57% respectivamente, demostrando que la calidad de la carne paraguaya encuentra compradores dispuestos a pagar premio por producto bien diferenciado. Brasil, en un giro irónico digno de telenovela regional, reduce sus compras 21% mientras observa cómo su vecino menor le da cátedra exportadora, cayendo del tercer al quinto puesto entre destinos principales. Este récord de 2025, con volumen total de 355.754 toneladas (11.4% más que 2024), llega justo cuando el acuerdo Mercosur-UE promete abrir puertas europeas adicionales, sugiriendo que el sector cárnico paraguayo apenas está comenzando a mostrar su potencial real en mercados internacionales que valoran trazabilidad, sostenibilidad y calidad certificada.
Mercosur-UE: El matrimonio que todos esperaban (con algunos invitados nerviosos)
El acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea finalmente llegó a puerto después de más de dos décadas de negociaciones que rivalizan en duración con las obras de infraestructura paraguayas. Para Paraguay, este tratado representa una oportunidad dorada en sectores como el agropecuario, donde las exportaciones de carne bovina y productos derivados podrían encontrar nuevos mercados europeos hambrientos de proteína sudamericana de calidad. Sin embargo, como en todo matrimonio arreglado, existen nervios justificados: sectores industriales locales temen la competencia europea como vampiro teme al ajo, particularmente en manufacturas donde la brecha tecnológica podría dejar a productores paraguayos en desventaja.
Los desafíos no son menores y requieren que Paraguay haga los deberes rápidamente. La necesidad de cumplir con estándares europeos de calidad, trazabilidad y sostenibilidad ambiental implica inversiones significativas que muchas empresas locales simplemente no tienen en el bolsillo. Además, existe el riesgo de profundizar el perfil primario-exportador del país, convirtiéndolo en el proveedor de materia prima mientras Europa manda productos con valor agregado, perpetuando una relación comercial que recuerda peligrosamente al colonialismo económico moderno. Queda claro que Paraguay debe aprovechar este periodo de transición para fortalecer cadenas productivas, invertir en tecnología y certificaciones, y diversificar su oferta exportable antes que el acuerdo entre en plena vigencia.
El alumno destacado en la clase de riesgo latinoamericano
En una región donde el riesgo país suele comportarse como montaña rusa en parque de diversiones, Paraguay se ha posicionado como uno de los destinos de menor riesgo según el índice EMBI (Emerging Markets Bond Index). Esta distinción no es poca cosa en una América Latina donde la volatilidad política y económica es más común que el asado los domingos. El índice EMBI, que mide la diferencia entre el rendimiento de bonos soberanos de mercados emergentes y los bonos del Tesoro estadounidense, ubica a Paraguay en una posición envidiable que refleja confianza de inversores internacionales en la estabilidad macroeconómica del país.
Esta clasificación favorable se traduce en términos prácticos en menores costos de financiamiento para el Estado paraguayo cuando sale a los mercados internacionales a buscar fondos, algo así como tener buen historial crediticio cuando solicitas un préstamo bancario. La prudencia fiscal relativa, reservas internacionales sólidas y un marco institucional que, aunque perfectible, ha mostrado continuidad, son los pilares que sostienen esta reputación. Sin embargo, mantener este estatus requiere disciplina continua y evitar la tentación populista de gastar como marinero en tierra firme, especialmente en años electorales cuando las promesas abundan más que los recursos para cumplirlas.
Importaciones de materia prima: El termómetro del optimismo industrial
Las importaciones de materia prima en Paraguay experimentaron un crecimiento del 30% en 2025, alcanzando USD 531 millones, una señal que los economistas interpretan como el canario en la mina de la actividad productiva futura. Este incremento sustancial sugiere que las empresas paraguayas están apostando fichas grandes a la producción, acumulando insumos para manufactura y procesamiento en anticipación de demanda robusta. Es como ver a tu vecino comprando grandes cantidades de ingredientes: claramente planea cocinar algo importante o tiene invitados confirmados para la cena.
Este indicador adelantado refleja confianza empresarial en el desempeño económico venidero y sugiere que sectores como la construcción, industria manufacturera y agroindustria están pisando el acelerador. Sin embargo, también expone la dependencia estructural de insumos importados, revelando una economía que todavía no produce localmente muchos de los componentes necesarios para sus cadenas productivas. El desafío consiste en transformar esta materia prima importada en productos con valor agregado que puedan competir tanto en mercado doméstico como internacional, evitando convertirse simplemente en una estación de paso para insumos que terminan como exportaciones de bajo procesamiento.
Mundo
Francia: Cuando el fisco necesita rellenar las arcas
El proyecto de ley de finanzas francés para 2026 viene cargado de medidas tributarias que harían sudar frío hasta a los contribuyentes más optimistas, según documenta KPMG. Entre las propuestas destacan aumentos en impuestos corporativos y ajustes en deducciones fiscales que el gobierno de Emmanuel Macron presenta como necesarias para controlar el déficit público que ha crecido más rápido que baguette en horno caliente. Las medidas incluyen restricciones a beneficios fiscales para grandes corporaciones y ajustes en el tratamiento de pérdidas fiscales, movimientos que buscan generar ingresos adicionales sin tocar demasiado a la clase media, ese electorado sensible que puede voltear gobiernos en las urnas.
El contexto es delicado: Francia enfrenta presiones de Bruselas para reducir su déficit mientras intenta mantener el generoso estado de bienestar que define al modelo francés. Las empresas multinacionales operando en territorio galo deberán recalibrar sus estrategias de planificación fiscal, mientras que inversionistas extranjeros observan cautelosamente si estas medidas representan ajustes temporales o el inicio de una tendencia más permanente hacia mayor carga tributaria. Como siempre en Francia, la pregunta no es si habrá protestas contra las medidas, sino cuántas rotondas serán bloqueadas en el proceso.
Canadá: La inflación que no quiere irse de la fiesta
La inflación canadiense en diciembre de 2025 mostró comportamiento terco según reporta The Globe and Mail, manteniéndose en niveles que preocupan tanto al Banco de Canada como a consumidores que sienten el pellizco en cada visita al supermercado. El índice de precios al consumidor evidencia presiones persistentes particularmente en alimentos, vivienda y servicios, esos componentes pegajosos que se resisten a bajar como invitado que no capta indirectas cuando la fiesta terminó. Esta persistencia inflacionaria complica el panorama para las autoridades monetarias, atrapadas entre mantener tasas altas para enfriar precios o recortarlas para estimular una economía que muestra señales de fatiga. El dilema canadiense refleja desafíos globales post-pandemia donde disrupciones en cadenas de suministro, mercados laborales ajustados y políticas fiscales expansivas crearon un cóctel inflacionario difícil de deshacer. Los consumidores canadienses, acostumbrados a décadas de estabilidad de precios, ahora enfrentan decisiones difíciles sobre gastos discrecionales mientras los niveles de endeudamiento doméstico alcanzan alturas vertiginosas. El Banco de Canada camina por la cuerda floja, intentando no estrangular el crecimiento mientras evita que expectativas inflacionarias se anclen en niveles elevados, un acto de equilibrismo que haría palidecer a cirqueros profesionales.
China: El gigante que tropieza pero no cae
El crecimiento del PIB chino en el cuarto trimestre de 2025 cumplió objetivos gubernamentales según CNBC, aunque las cifras revelan una economía navegando corrientes cruzadas más complejas que tablero de ajedrez tridimensional. Las ventas minoristas, producción industrial e inversión muestran patrones divergentes que reflejan la transformación estructural que Beijing intenta orquestar: menos dependencia de construcción inmobiliaria y más énfasis en consumo doméstico y tecnología avanzada. Es como ver a un atleta de levantamiento de pesas intentando convertirse en maratonista mientras todavía compite, un proceso doloroso pero necesario.
Los desafíos abundan como dim sum en restaurante de Hong Kong. El sector inmobiliario continúa en terapia intensiva después del colapso de gigantes como Evergrande, mientras que el desempleo juvenil alcanza niveles que preocupan a líderes del Partido Comunista conscientes de que la estabilidad social depende de oportunidades económicas. Además, tensiones geopolíticas con Estados Unidos y Europa complican las cadenas de suministro y acceso a tecnología avanzada. Sin embargo, China mantiene herramientas de política que economías occidentales envidiarían, desde control directo sobre bancos estatales hasta capacidad de movilizar inversión pública masiva cuando considera necesario, aunque esto también genera distorsiones y mala asignación de capital que eventualmente cobrarán factura
Estados Unidos: Banca tradicional pierde terreno en deuda de salud ante prestamistas privados
Los bancos tradicionales están cediendo participación de mercado en financiamiento de deuda del sector salud a prestamistas privados, según análisis de Moody’s reportado por Bloomberg. Este cambio refleja transformación más amplia en mercados de crédito donde fondos privados, menos regulados y más flexibles que banca comercial, ganan terreno en nichos especializados. El sector salud, con sus flujos de caja predecibles, pero complejidades regulatorias, resulta particularmente atractivo para estos jugadores que pueden ofrecer estructuras personalizadas que bancos tradicionales, atados por regulaciones post-crisis financiera, simplemente no pueden igualar.
Esta migración plantea interrogantes sobre estabilidad financiera sistémica que mantienen despiertos a reguladores por las noches. Mientras la banca tradicional opera bajo supervisión estricta con requerimientos de capital y liquidez, prestamistas privados operan en sombras regulatorias con menor escrutinio. Si la crisis económica golpea el sector salud, ¿quién absorberá pérdidas y qué implicaciones tendrá para pacientes y proveedores? La ironía no escapa a observadores: regulaciones diseñadas para hacer al sistema financiero más seguro después de 2008 inadvertidamente empujan la actividad crediticia hacia sectores menos supervisados, potencialmente creando riesgos que no vemos hasta que explotan como granada sin seguro.
Davos: Líderes europeos firmes, CEOs nerviosos
El Foro Económico Mundial en Davos 2026 presentó un contraste teatral entre líderes políticos europeos proyectando firmeza y ejecutivos corporativos advirtiendo sobre emociones que nublan juicio económico, según Reuters. Los líderes del Viejo Continente llegaron con discursos sobre autonomía estratégica, transición verde y soberanía tecnológica, esencialmente diciendo que Europa debe pararse sobre sus propios pies, aunque calce zapatos incómodos. Mientras tanto, CEOs en pasillos susurraban preocupaciones sobre fragmentación económica global, proteccionismo creciente y costos astronómicos de transición energética que amenazan competitividad.
Esta disonancia refleja tensión fundamental entre imperativo político de proyectar fortaleza y realidad empresarial de operar en mercados globales interconectados. Los ejecutivos temen que decisiones motivadas por consideraciones geopolíticas o ideológicas, aunque comprensibles políticamente, impongan costos económicos que empresas europeas no pueden absorber mientras compiten con rivales estadounidenses y chinos menos restringidos. El llamado a «emociones bajo control» esencialmente pide pragmatismo sobre simbolismo, pero en una era donde política y economía se entrelazan inextricablemente, separar ambas resulta tan factible como separar huevo batido de tortilla cocinada.
Japón: Cuando nadie quiere comprar bonos del gobierno
El mercado de bonos japonés enfrenta deterioro récord en liquidez debido a huelga de compradores, reporta Bloomberg, situación que suena alarmas en el Ministerio de Finanzas y Banco de Japón. Inversionistas institucionales, tradicionalmente compradores confiables de deuda gubernamental nipona, están plantados en sus posiciones como estatuas de Buda, esperando rendimientos más atractivos antes de abrir billeteras. Esta reticencia refleja cambio tectónico en un mercado que durante décadas funcionó como relojería suiza: gobierno emitía, bancos y fondos compraban, tasas permanecían ancladas cerca de cero.
El problema surge porque el Banco de Japón finalmente comenzó a normalizar su política monetaria después de años de tasas negativas y control de curva de rendimientos, dejando al mercado sin su comprador más grande y predecible. Sin el banco central aspirando bonos como aspiradora industrial, el descubrimiento de precios real emerge, y sorpresa: inversionistas quieren compensación por riesgo. Esta situación crea un círculo vicioso potencial donde la iliquidez incrementa la volatilidad, lo que aleja más compradores, deteriorando liquidez adicional. Para el gobierno japonés con un ratio deuda-PIB que haría sonrojar a países altamente endeudados, esta dinámica representa un desafío existencial: necesita refinanciar montañas de deuda, pero el mercado súbitamente desarrolló selectividad, como comensal exigente después de años comiendo lo que le servían sin rechistar.