Petróleo, bancos centrales e hidrógeno verde: La semana en que todo se complicó al mismo tiempo

Tres semanas después de que Estados Unidos e Israel lanzaran la denominada «Operación Epic Fury» contra Irán el 28 de febrero, el mercado energético global se encuentra ante la mayor disrupción de oferta en la historia del petróleo: más de 8 millones de barriles diarios fuera de circulación, el Estrecho de Ormuz por donde transita el 20% del suministro mundial está efectivamente cerrado, y el Brent cruzando los USD 100 por barril durante cuatro sesiones consecutivas. El conflicto no solo ha sacudido los mercados de crudo y derivados refinados, sino que ha transformado por completo el tablero de la política monetaria global: la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón se reunieron en simultáneo esta semana por primera vez desde 2021, todos enfrentando el mismo dilema que los libros de texto llaman “estanflación” y que los banqueros centrales llaman, en privado, pesadilla. Mientras el mundo resuelve si este shock energético es transitorio o el inicio de algo más estructural, Paraguay sigue construyendo su propio relato: inversión récord en hidrógeno verde, exportaciones de maquila en máximos y un sector fiscal que, con discreción, empieza a mostrar sus propias costuras.

Paraguay

Mientras el mundo quema petróleo, Paraguay apuesta al hidrógeno: USD 650 Millones para la planta Villeta

El BID Invest coordinó un paquete de deuda de USD 420 millones para el Proyecto Villeta, impulsado por Atome Paraguay SAE con una inversión total estimada en USD 650 millones, convirtiéndolo en una de las mayores inversiones privadas registradas en el país. La contribución directa del BID Invest asciende a USD 156 millones, articulada en un préstamo senior de USD 95 millones, una facilidad de carta de crédito standby de USD 31 millones y un préstamo concesional de USD 30 millones del Fondo Acelerador Canadiense para Emisiones Netas Cero. Entre las partes involucradas se encuentran además la IFC, el BEI, el FMO y el Fondo Verde para el Clima, con asesoramiento financiero de Natixis Corporate & Investment Banking.

La planta aprovechará la matriz eléctrica 100% hidroeléctrica de Paraguay para producir hidrógeno verde y convertirlo en fertilizantes de exportación regional, con una producción anual proyectada de 262.460 toneladas, de las cuales cerca del 90% se destinará a Argentina y Brasil. En el contexto del bloqueo del Estrecho de Ormuz y la disrupción en cadenas de fertilizantes fósiles, la apuesta paraguaya luce menos visionaria y más urgente. Para el mercado de capitales local, la transacción establece un nuevo benchmark de financiamiento multilateral y confirma que la calificación crediticia del país sigue siendo funcional para atraer estructuras de deuda complejas en montos sin precedente histórico.

La maquila que no para: Exportaciones crecen 26% y consolidan su rol estructural en el perfil exportador

Las exportaciones del régimen de maquila alcanzaron USD 248 millones al cierre de febrero de 2026, registrando un incremento interanual del 26% equivalente a USD 51 millones adicionales respecto al mismo período de 2025. Solo en febrero, los envíos del sector sumaron USD 134 millones frente a importaciones de USD 60 millones, generando una balanza sectorial positiva donde las exportaciones superan a las importaciones en un 94%. Los cinco rubros de mayor participación; autopartes (27%), productos alimenticios (19%), confecciones y textiles (14%), productos químicos y farmacéuticos (8%) y manufacturas de aluminio (7%), concentran el 75% de los envíos mensuales.

Al cierre de 2025, el régimen representó el 69% de las exportaciones de manufacturas de origen industrial del país, frente al 65% de 2024, con un empleo vinculado de 35.357 puestos y un incremento interanual de 3.125 plazas. La exposición al mercado brasileño, 67% del destino total, es simultáneamente la fortaleza y la principal vulnerabilidad del sector: el real brasileño, las tasas de interés en Brasil y la dinámica de su industria automotriz son variables que el Viceministerio de Industria no controla pero que determinan, en buena medida, el ritmo de crecimiento de la maquila paraguaya.

Las cuentas del estado bajo la lupa: Presión fiscal, deuda en ascenso y una reforma de caja que no termina de cerrarse

La DNIT registró una variación interanual de -2,9% en la recaudación de febrero, afectada por la depreciación del dólar que reduce mecánicamente los ingresos provenientes de Itaipú y Yacyretá. Mientras el déficit fiscal de 2025 cerró en 2% del PIB, superando levemente el límite del 1,9% estipulado en el Presupuesto General de la Nación. La deuda pública alcanzó a enero de 2026 los USD 20.522 millones, equivalente al 36,4% del PIB. Con una deuda acumulada con importantes proveedores del Estado que son: farmacéuticas, constructoras, programa Hambre Cero. El ministro Fernández Valdovinos anunció ajustes presupuestarios en ministerios no prioritarios y la implementación del factoraje como mecanismo de liquidez para los proveedores afectados.

El debate sobre la reforma de la Caja Fiscal continúa sin resolución en el Congreso, con dos versiones que arrojan resultados fiscales materialmente distintos: la versión de Diputados proyectaba reducir el déficit del sistema a 0,5% del PIB al quinto año, mientras que la del Senado, según cálculos del MEF, lo mantendría en torno a 1,1% en el mismo horizonte. La diferencia de 0,6 puntos porcentuales puede parecer marginal, pero en términos de sostenibilidad actuarial es la diferencia entre una reforma que cierra y una que simplemente pospone el problema. El margen de maniobra fiscal se estrecha cuando la recaudación baja, el gasto comprometido sube y el Congreso tarda en cerrar reformas estructurales.

El precio de la carne lo pone el mundo: Paraguay reafirma su condición de tomador de precios en el mercado global de proteína animal

Un análisis de la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC) concluye que los precios del sector frigorífico local están determinados principalmente por las condiciones del mercado internacional, con estudios econométricos que confirman que el precio internacional de exportación es el principal determinante del valor del ganado en gancho a nivel doméstico. Los principales mercados de destino que son Chile, Brasil, Rusia e Israel, configuran el tablero de referencia para la formación de precios locales, un dato que merece atención particular en el contexto actual: Israel, uno de los destinos relevantes de las exportaciones cárnicas paraguayas, se encuentra en plena operación militar en Medio Oriente.

Para los operadores del sector, el marco implica que el análisis de rentabilidad y la gestión de riesgo precio deben centrarse en el monitoreo de los mercados de destino y las cotizaciones globales de commodities proteicos, antes que en las dinámicas exclusivamente domésticas. Paraguay mantiene ventajas estructurales en costos de producción ganadera que le permiten operar con márgenes razonables incluso en escenarios de presión externa, pero el desafío de mediano plazo es la diversificación de mercados y el avance en certificaciones sanitarias que habiliten el acceso a segmentos de mayor valor agregado. Ser tomador de precios no es necesariamente una debilidad; lo es cuando se depende de un único comprador.

Estados Unidos

La Fed en la niebla de la guerra: Pausa descontada, Dot Plot actualizado y el fantasma de la estanflación

La Reserva Federal inició el 17 de marzo su reunión del FOMC con los mercados asignando una probabilidad del 99% a una pausa en el rango 3,50%–3,75%, la única decisión que en este contexto tiene algún sentido institucional. Pero la pausa en sí misma no era el evento de mercado: el verdadero insumo era el dot plot actualizado, el primero desde diciembre y el tono de Powell en su penúltima conferencia de prensa antes del vencimiento de su mandato en mayo. Los analistas anticipaban una revisión al alza de las proyecciones de inflación subyacente PCE para 2026, de 3,0% a entre 3,2% y 3,3%, configurando el escenario que todo banco central teme: inflación persistente sobre el objetivo mientras el crecimiento se debilita.

Goldman Sachs y Barclays trasladaron sus expectativas de primer recorte al tercer trimestre, con un único movimiento de 25 puntos básicos previsto para el año. El dilema central radica en determinar si el shock energético iraní es transitorio y puede ser «mirado a través», o si alimentará efectos de segunda ronda sobre salarios y precios de servicios. El historial reciente no juega a favor del optimismo: la Fed ya calificó como «transitoria» la inflación de 2021, y la palabra quedó en el diccionario del banco central como sinónimo de error de pronóstico. Para los mercados de bonos, el rendimiento del Treasury a 10 años cotizaba al 4,12% frente al 3,96% anterior al inicio del conflicto, reflejando que el mercado pondera más el riesgo inflacionario que el vuelo hacia la calidad.

Un PIB de 0,7% y una inflación de 3,1%: El coctel que la Fed menos quería en vísperas de su reunión

El Departamento de Comercio publicó el 13 de marzo la segunda estimación del PIB del Q4-2025, revisada drásticamente a la baja hasta 0,7% anualizado frente a la estimación previa de 1,4% y muy por debajo del consenso de 1,5%, marcando una desaceleración pronunciada desde el 4,4% del tercer trimestre. La revisión se atribuye a menor gasto en servicios y caída en exportaciones, con el BEA estimando que el cierre parcial del gobierno federal restó aproximadamente 1 punto porcentual al crecimiento. En simultáneo, el PCE subyacente subió 0,4% en enero y 3,1% interanual, acelerándose desde el 3,0% de diciembre, mientras el empleo de febrero registró una pérdida neta de 92.000 puestos.

La conjunción de estos datos dibuja el escenario que los traders prefieren no ver: una economía que crece poco, consume con cautela creciente y pierde empleos mientras enfrenta presiones inflacionarias por el lado de la oferta. EY-Parthenon revisó su proyección base a un solo recorte de 25 puntos básicos en 2026, probablemente en diciembre, mientras que Carson Group advirtió que la Fed «podría incluso comenzar a hablar de subas a lo largo del año». El shock petrolero iraní no creó este problema, pero lo exacerbó con el peor timing posible, justo cuando el banco central esperaba tener visibilidad suficiente para diseñar una trayectoria ordenada de normalización monetaria.

Trump vs. Powell, round enésimo: «Recorten ya» y el arte de presionar a un banco central en medio de una guerra

El presidente Trump exigió el 16 de marzo a la Fed convocar una «reunión especial» para recortar tasas de inmediato, el mismo día en que comenzó la reunión regular del FOMC. La declaración en Truth Social fue categórica: «¿Dónde está Jerome ‘Demasiado Tarde’ Powell? Debería estar bajando las tasas, INMEDIATAMENTE.» La ironía del mote no es menor: la misma acusación que en 2021-2022 se le hacía a Powell por no subir tasas a tiempo, ahora se le formula por no bajarlas. Al menos hay consistencia en la crítica, aunque no en el diagnóstico. La tasa fija a 30 años para hipotecas subió a 6,26% al 16 de marzo desde menos del 6% a fines de febrero, encareciendo el crédito para los mismos consumidores que Trump dice defender con su pedido de recortes.

La transición institucional agrega complejidad adicional: el mandato de Powell vence el 15 de mayo y Kevin Warsh, nominado de Trump para sucederlo, aguarda confirmación del Senado. En ese contexto, la independencia del banco central no es solo un principio abstracto; es un activo de credibilidad que el mercado pondera en sus expectativas de inflación de largo plazo. Cualquier señal de que la Fed cede a la presión política en un entorno de inflación elevada sería interpretada como un cambio de régimen con consecuencias sobre la prima de riesgo de los bonos del Tesoro. Una consecuencia que, paradójicamente, encarecería aún más el crédito que Trump quiere abaratar.

Washington agota sus herramientas: Reservas estratégicas finitas, futuros rechazados y un mercado que no cede

La administración Trump está agotando sus instrumentos de política para contener el alza del petróleo con una velocidad que incomoda a sus propios asesores. La liberación de 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) ganó algo de tiempo, pero analistas de Rapidan Energy la califican como «finita e insuficiente» para compensar las pérdidas de suministro. El Tesoro evaluó operar en el mercado de futuros de petróleo, pero CME Group y otras bolsas de derivados se opusieron terminantemente. El ex secretario adjunto para Recursos Energéticos Amos Hochstein fue lapidario: «Esta es la peor crisis de suministro de petróleo en la historia moderna. No se puede resolver con papel financiero.»

En paralelo, el secretario Bessent reveló desde París que Washington optó por no interceptar los buques petroleros iraníes que transitan el Estrecho, permitiendo que el crudo de Teherán siga llegando a India y China, una contradicción estratégica evidente: EE.UU. ataca la infraestructura petrolera iraní mientras simultáneamente permite que sus exportaciones continúen. EE.UU. produce actualmente unos 13,7 millones de b/d, muy por debajo del nivel necesario para sustituir los flujos bloqueados, y las perspectivas apuntan a que los precios elevados persistirán durante meses incluso después de que cese el conflicto. Una guerra que termina sigue siendo cara mucho después del último disparo.

Mundo

El estrecho que paralizó el mundo: La mayor disrupción de oferta energética en la historia del mercado petrolero

Desde el inicio de la «Operación Epic Fury» el 28 de febrero, el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz ha caído a niveles casi nulos. La AIE estima que el suministro global de crudo se contraerá en 8 millones de barriles diarios solo en marzo, la mayor disrupción de oferta en la historia del mercado petrolero, con el Brent escalando hasta cerca de USD 120/barril en los primeros días del conflicto antes de moderarse al rango USD 100–108/barril. El nuevo líder supremo iraní Mojtaba Khamenei confirmó que el estrecho permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades, y el portavoz de las Fuerzas de la Guardia Revolucionaria advirtió que el crudo podría alcanzar USD 200/barril, escenario que los analistas ya no descartan si el bloqueo se extiende.

El problema más urgente es el endurecimiento de los mercados de productos refinados en Asia: el gasoil de Singapur cerró a USD 143,88/barril el 13 de marzo, un incremento del 57% desde el inicio de los ataques mientras el combustible para aviación se disparó un 114% hasta USD 199,66. Oxford Economics identificó USD 140/barril como el umbral a partir del cual la economía global entraría en recesión leve, con una contracción del PIB mundial de 0,7% hacia fin de año. La AIE autorizó la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas de emergencia. Un récord histórico de volumen que equivale apenas a 20 días del flujo habitual por el estrecho. Una cifra que ilustra con claridad la magnitud del problema.

La semana en que cuatro bancos centrales europeos se reunieron y todos llegaron a la misma conclusión: Esperar

En una jornada de política monetaria de alcance histórico, el BCE, el Banco de Inglaterra, el Riksbank sueco y el Banco Nacional Suizo entregaron sus decisiones simultáneamente en el primer ciclo de reuniones europeas desde el inicio del conflicto. El BCE mantuvo su tasa de depósito en 2,0% por sexta reunión consecutiva; el BoE mantuvo el Bank Rate en 3,75% en una votación de 7 a 2, postergando el recorte que se consideraba prácticamente decidido antes del estallido; el SNB mantuvo en 0,00% señalando mayor disposición a intervenir en el mercado cambiario; y el Riksbank, que había insinuado un recorte adicional, también optó por la cautela. Los precios del gas natural europeo escalaron 25% hasta superar los €68 por megavatio-hora, máximo en más de tres años, por los ataques iraníes sobre infraestructura energética en Qatar.

El giro en las expectativas de mercado ha sido drástico: los inversores pasaron de descontar dos recortes del BoE en 2026 a cotizar una probabilidad relevante de un alza antes de fin de año. Con las expectativas de recortes empujándose hacia la segunda mitad del año e incluso hacia 2027 si el conflicto persiste, la prima de riesgo geopolítico se ha convertido en el principal determinante de la curva de rendimientos en los mercados desarrollados. Una situación que los bancos centrales europeos no causaron pero que ahora deben administrar con las herramientas que tienen, que son menos de las que quisieran.

Los fondos soberanos del golfo revisan sus compromisos: Cuando la guerra llega a la cartera

Al menos tres de las cuatro principales economías del Golfo han iniciado revisiones internas de sus compromisos de inversión, evaluando si invocar cláusulas de fuerza mayor en contratos existentes para aliviar la presión financiera generada por el conflicto, según el Financial Times. Los fondos soberanos del Golfo administran más de USD 2 billones en activos estadounidenses, y Arabia Saudita, los EAU y Qatar habían comprometido cientos de miles de millones en nuevas inversiones en EE.UU. tras la visita regional de Trump en mayo de 2025. Compromisos que ahora se encuentran bajo revisión discreta pero seria. QatarEnergy declaró fuerza mayor ante la disrupción en el Golfo, y el empresario emiratí Khalaf al-Habtoor fue el primero en criticar públicamente a Trump: «¿Quién te dio la autoridad para arrastrar a nuestra región a una guerra con Irán?» Una pregunta que, en el mundo de los fondos soberanos, suele preceder a decisiones de asignación de capital.

La variable relevante para los mercados no es si estos fondos venderán posiciones en el corto plazo, porque operan con horizontes de largo plazo y baja rotación, sino si los compromisos de nuevas inversiones anunciados en 2025 se materializarán o quedarán en suspenso indefinido. En un entorno donde el Tesoro de EE.UU. enfrenta necesidades de financiamiento crecientes, cualquier reducción de las inversiones del Golfo podría además incrementar la presión política sobre la administración Trump para buscar una salida diplomática al conflicto. La diplomacia financiera, cuando funciona, es silenciosa. Cuando deja de funcionar, es noticia.

El banco de Japón espera, el Yen tiembla y el USD/JPY roza los niveles de intervención

El Banco de Japón mantuvo sin cambios su tasa en 0,75% al concluir su reunión del 19 de marzo, en línea con la expectativa unánime de los mercados. El gobernador Ueda advirtió que el alza en costos de energía podría alimentar la inflación subyacente en un contexto donde los subsidios gubernamentales y el encarecimiento del petróleo generan señales contrapuestas, mientras el USD/JPY se mantuvo cerca de los 159-160, nivel considerado crítico para la intervención cambiaria verbal o directa, un umbral que el mercado vigila con la misma atención con que el BoJ finge no hacerlo. Oxford Economics postergó su proyección del próximo ajuste al alza hasta julio, dado el riesgo de estanflación. En el plano geopolítico, la Primera Ministra Takaichi declaró que Japón no enviará buques de guerra al Estrecho de Ormuz pese a la presión directa de Trump, viajando a Washington con el objetivo de discutir una «desescalada temprana» que en el lenguaje diplomático japonés equivale a decir que la guerra les parece una pésima idea, pero con mucha más cortesía. Para los mercados de divisas asiáticos, el shock energético amplifica las presiones sobre monedas importadoras netas de petróleo: posiciones cortas en el baht tailandés por primera vez desde abril de 2025, y posiciones cortas en el won surcoreano y el dólar taiwanés en máximos de varios meses. La vulnerabilidad estructural de Asia ante shocks de oferta energética se convierte, semana tras semana, en el recordatorio más caro de por qué la diversificación de la matriz energética es una prioridad estratégica y no solo una agenda climática