Petróleo, rascacielos y la calma antes de la tormenta: El mapa económico de esta semana
El mundo amaneció esta semana con dos velocidades. Mientras Paraguay afinaba su skyline y miraba hacia arriba, los mercados globales miraban con espanto cómo el precio del barril de petróleo volvía a escalar la barrera psicológica de los 100 dólares, impulsado por una guerra en Oriente Medio que amenaza con convertirse en el mayor shock energético de la historia moderna. Entre rascacielos prometedores y estrechos bloqueados, esto es lo que pasó.
Paraguay
Sudameris levanta vuelo (literalmente) con su torre de 39 pisos
Sudameris dio inicio a la construcción de Sudameris Plaza, un edificio de 39 pisos y 188 metros de altura diseñado por el reconocido estudio Foster + Partners, que combinará oficinas corporativas, espacios comerciales, culturales y plazas públicas. El proyecto busca convertirse en un nuevo ícono urbano que impulse la modernización del entorno, integrando sostenibilidad, innovación y espacios abiertos para la comunidad.
La obra, que será la primera de Foster + Partners en territorio paraguayo (estudio responsable de la sede de Apple en California y el estadio de Wembley en Londres, entre otros), se emplazará en la intersección de Av. Mariscal López y Av. República Argentina. La ceremonia de palada inicial contó con la presencia del presidente Santiago Peña y representantes del estudio viajados desde el Reino Unido especialmente para la ocasión. No es poca cosa para un país que hasta hace no mucho no aparecía en ningún mapa de arquitectura global.
La economía paraguaya arranca 2026 con paso lento pero firme
La actividad económica registró un crecimiento interanual de 0,9% en enero de 2026, según el Banco Central del Paraguay (BCP). El resultado fue impulsado principalmente por el sector servicios, que creció 2,3%, y el sector primario, que aumentó un 2,5% gracias a mayor producción agrícola de soja, mandioca, caña de azúcar y algodón. En contraste, el sector secundario verificó una caída del 1,4%, afectado por el menor desempeño de las manufacturas y la construcción.
El dato, publicado a través del Indicador Mensual de la Actividad Económica (IMAEP), revela un arranque de año que podría resumirse como «bien, pero no tan bien»: los servicios financieros, las telecomunicaciones y el transporte traccionaron hacia arriba, mientras que la producción de carne, aceites, textiles y calzados empujó en sentido contrario. Hay crecimiento, sí, pero con el freno de mano a medio soltar. El IMAEP sin agricultura ni binacionales creció un 1,2% interanual, señal de que la economía no depende únicamente del campo para avanzar.
Estados Unidos
Wall Street se desploma: El petróleo vuelve a los 100 dólares y la Fed queda atrapada
Los tres principales índices bursátiles estadounidenses cayeron más del 1,5% en una jornada de ventas masivas, mientras los ataques iraníes a dos buques petroleros en aguas iraquíes empujaron el crudo por encima de los 100 dólares por barril, agudizando los temores inflacionarios. El S&P 500 registró su mayor caída porcentual de tres días en un mes, en un contexto donde el Líder Supremo iraní Mojtaba Jamenei prometió mantener el Estrecho de Ormuz cerrado.
Goldman Sachs postergó su previsión para el próximo recorte de tasas de la Reserva Federal desde junio hasta septiembre, mientras que los futuros del mercado monetario muestran que los operadores solo esperan un recorte de un cuarto de punto para diciembre, frente a los dos recortes previstos antes del conflicto. La guerra, que estalló a fines de febrero con los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre Irán, está convirtiendo los planes de política monetaria de los bancos centrales en algo parecido a un castillo de naipes bajo la lluvia.
El IPC de febrero: tranquilidad antes del huracán energético
El índice de precios al consumidor (IPC) de Estados Unidos subió un 0,3% mensual en febrero, con una tasa de inflación anual del 2,4%, en línea con las previsiones de los analistas. El IPC núcleo (que excluye alimentos y energía) también se ajustó a las expectativas, con una variación mensual del 0,2% y una tasa anual del 2,5%.
El problema, claro está, es que estos datos reflejan un mundo que ya no existe. El informe fue recopilado antes del reciente auge de los precios del petróleo vinculado a la guerra con Irán, lo que significa que cualquier impacto de los mayores costes energéticos probablemente se vea reflejado en los meses siguientes. Los economistas advierten que si el conflicto se prolonga y el crudo se mantiene cerca de los 100 dólares, la inflación anual podría escalar hasta el 3,5% hacia fin de año. El IPC de febrero, en definitiva, es como una foto tomada en un día soleado horas antes de que llegara el tornado.
Mundo
Los mercados globales tiemblan, pero China sale ilesa (por ahora)
Las bolsas mundiales se desplomaron en la apertura de la semana, con el índice japonés Nikkei 225 cayendo más del 5%, tras el pico del petróleo que llegó a rozar los 120 dólares por barril, proyectando una sombra sobre las economías altamente dependientes de las importaciones de crudo y gas del Golfo Pérsico.
En medio del pánico generalizado, surgió un ganador improbable: China. Las acciones chinas cayeron menos que las de sus pares globales desde el inicio del conflicto, el yuan se mantuvo estable frente al dólar y los rendimientos de los bonos gubernamentales apenas se movieron. Beijing ha construido reservas estratégicas de petróleo estimadas en 1.400 millones de barriles (más del triple de los niveles estadounidenses) suficientes para cubrir aproximadamente seis meses de importaciones perdidas del Medio Oriente en el peor escenario posible. Su apuesta histórica por las energías renovables y los vehículos eléctricos le está dando un dividendo geopolítico inesperado: importa relativamente poco crudo del Golfo Pérsico en comparación con Japón o Corea del Sur, y esa diferencia hoy se mide en puntos porcentuales de caída bursátil. La crisis de Oriente Medio está actuando como un espejo que refleja con nitidez quién preparó bien su casa energética y quién no. Pekín, por una vez, está del lado correcto del reflejo.
Europa y el gas ruso: El divorcio que el Medio Oriente podría retrasar
El shock en el precio del gas natural que afecta a Europa como consecuencia de la guerra en Irán, podría acelerar el distanciamiento del continente respecto al gas ruso, al mismo tiempo que fortalece su alineamiento con Estados Unidos. El ataque iraní que obligó a QatarEnergy (el segundo mayor exportador mundial de GNL) a detener su producción la semana pasada provocó que los precios europeos del gas se dispararan cerca de un 50%.
Irónicamente, sin embargo, la crisis también podría funcionar como un bumerán. La Unión Europea ha reducido drásticamente su dependencia del gas ruso hasta aproximadamente un 13% en importaciones, y en enero adoptó un reglamento para prohibir las importaciones de gas ruso a partir de marzo de 2026. No obstante, todas las exportaciones rusas de GNL desde su instalación ártica de Yamal, se dirigieron a países de la UE en febrero, lo que sugiere que una prohibición total podría ser difícil de implementar. Vladimir Putin, que raramente deja pasar una oportunidad, ya ofreció públicamente reanudar suministros a Europa si los compradores desean retomar la cooperación a largo plazo.
Petróleo
El Estrecho cerrado y el parche histórico que no alcanza
En su primer mensaje público desde que fue designado sucesor de su padre, asesinado en los ataques aéreos, el nuevo Líder Supremo iraní Mojtaba Jamenei declaró que el cierre del Estrecho de Ormuz debe continuar como herramienta de presión sobre el enemigo. También advirtió que todas las bases militares estadounidenses en la región serían atacadas si permanecen abiertas. El mensaje, leído por un presentador de la televisión estatal iraní sobre una fotografía fija del nuevo líder (quien no se ha mostrado en público desde el inicio del conflicto), fue suficiente para empujar el Brent por encima de los 100 dólares una vez más.
La respuesta internacional no tardó: los 32 países miembros de la AIE acordaron liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas de emergencia, en la mayor acción coordinada de este tipo en la historia. Sin embargo, el bloqueo del Estrecho está suprimiendo unos 15 millones de barriles de crudo y 5 millones de barriles de otros productos cada día, lo que significa que los 400 millones de barriles no representan más de un mes de pérdidas al ritmo actual. Es el mayor parche de emergencia de la historia energética mundial, pero sigue siendo un parche. La pregunta que nadie sabe responder es cuánto tiempo puede mantenerse cerrado un estrecho que concentra la quinta parte de la energía que mueve al planeta.
Tanqueros atacados en aguas iraquíes: el petróleo escala sin pausa
Dos buques petroleros fueron atacados en aguas iraquíes en el contexto del conflicto de Oriente Medio, en incidentes que generaron pánico inmediato en los mercados de energía y empujaron el Brent nuevamente por encima de los 100 dólares. Los ataques se producen en un contexto de escalada sostenida desde que estallaron las hostilidades entre Irán, Israel y Estados Unidos a fines de febrero.
El hecho de que los ataques ocurran ahora en aguas iraquíes (y no solo en el Estrecho de Ormuz) marca una expansión geográfica del conflicto energético que preocupa especialmente a los analistas. Irak es el segundo mayor exportador de la OPEP, y cualquier interrupción sostenida de su producción profundizaría aún más el desabastecimiento global. Los mercados, que ya operan en estado de alerta máxima, interpretaron la noticia como lo que es: la guerra se está derramando.
El diésel: El combustible olvidado que podría paralizar la economía global
Los precios del diésel acumularon una suba de más de 28 dólares por barril desde el 27 de febrero al 10 de marzo, superando con creces el incremento de 16 dólares por barril registrado en el crudo. En Europa, los precios al contado del diésel ultralow sulfur en el hub de Ámsterdam-Róterdam-Amberes saltaron casi un 55% hasta aproximadamente 1.165 dólares por tonelada métrica.
El diésel es el combustible que mueve camiones, tractores, minas y buques de carga. Cuando su precio se dispara, no sube solo la nafta en el surtidor: suben los alimentos, sube la logística, sube prácticamente todo lo que se transporta, planta o extrae. Según el economista energético Philip Verleger, la pérdida de suministro de diésel asociada a las perturbaciones del Estrecho de Ormuz ronda los 3 a 4 millones de barriles por día (entre el 5% y el 12% del consumo global total), y los precios al surtidor podrían aproximadamente duplicarse si el cierre del Estrecho se prolonga. Si el petróleo es el nervio del sistema económico mundial, el diésel es su médula espinal. Y ahora mismo, esa médula está bajo presión.