Recortes medidos, mercados nerviosos y un mundo que no coopera

La semana dejó una combinación ya clásica de “normalidad macro” y “ruido geopolítico” que, en mercados, suele traducirse en lo mismo: primas de riesgo moviéndose antes que las convicciones. En Paraguay, el BCP finalmente recortó la TPM tras casi dos años de pausa, en un giro moderado pero relevante para expectativas y curva en guaraníes. En EE. UU., la Fed pausó recortes con un mensaje de “no tenemos apuro”, mientras el consumidor empieza a mostrar fatiga (la inflación y el empleo no siempre se pelean, pero sí suelen discutir en la mesa familiar). Globalmente, el foco se concentró en FX (señales de intervención en yen), commodities (oro en modo “récord” y luego toma de ganancias) y energía (petróleo con prima geopolítica renovada). En comercio internacional, proliferaron los acuerdos y las amenazas arancelarias: el tipo de multilateralismo que avanza cuando la alternativa es dejar que el titular mande la política económica.

Paraguay

BCP recorta la TPM: La pausa terminó, la aritmética empieza

El Banco Central del Paraguay redujo la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 25 pb, de 6,00% a 5,75%, tras ~21 meses sin cambios. La decisión se apoya en la moderación de presiones inflacionarias y en la consolidación de expectativas en torno a la meta, en un contexto de actividad que se mantiene dinámica.

El recorte es “pequeño” en puntos básicos, pero grande en señal: reabre el canal de expectativas para tasas en guaraníes y reordena el debate entre costo financiero, crédito y carry. En términos de curva, el movimiento sugiere que el BCP percibe suficiente desinflación/credibilidad como para comenzar a normalizar sin comprometer anclas nominales, algo que el mercado suele agradecer (aunque no lo diga en voz alta).

Para el mercado local, el mensaje relevante no es solo el nivel (5,75%), sino la función de reacción: con inflación más contenida y expectativas alineadas, el sesgo podría volverse gradualmente más flexible si el escenario externo no obliga a “defenderse” con tasa. En la práctica, esto tiende a trasladarse (con rezagos) a tasas activas y pasivas, y a spreads de emisiones en guaraníes, especialmente en duraciones cortas y medias.

El recorte llega en el momento justo para devolverle “precio” al riesgo local en moneda doméstica: si la inflación sigue contenida y el tipo de cambio evita sobresaltos, el premio por duration en PYG podría empezar a reconstruirse con mayor orden. Si, en cambio, el mundo insiste en subir el volumen (energía/FX/geopolítica), la política monetaria local volverá a recordarnos que la independencia existe, pero no vive aislada.

Estados Unidos

La Fed “pausa la pausa”: No hay prisa por cortar, aunque el mercado siempre la tenga

La Reserva Federal mantuvo la tasa de referencia en 3,50%–3,75%, señalando que la economía se mantiene “sólida” y que, si bien los riesgos para inflación y empleo se han moderado, la inflación aún está por encima de la meta. El comunicado ajustó el lenguaje sobre riesgos del mercado laboral, sugiriendo un tono algo más cómodo con el escenario actual.

El mensaje central fue deliberadamente simple: la Fed está “bien posicionada” y dependerá de los datos, lo que en traducción de mercado significa “no esperen un calendario de recortes por decreto”. Con inflación todavía elevada respecto del 2%, la pausa funciona como recordatorio de que el último tramo de desinflación suele ser el más lento, incluso cuando las narrativas ya quieren festejar.

A nivel de activos, la reacción fue relativamente contenida: los futuros continuaron descontando potenciales recortes hacia mitad de año, pero sin euforia. La otra lectura es institucional: en medio de presiones políticas y ruido, Powell reforzó la idea de independencia y continuidad de proceso, que es exactamente lo que el mercado pide… hasta que deja de gustarle el resultado.

Si el crecimiento aguanta y la inflación cede lentamente, el piso de tasas reales podría permanecer más alto por más tiempo. Para emergentes y FX (Foreign Exchange o mercado de divisas), eso implica que el alivio financiero global podría llegar con menos entusiasmo del esperado—y con más condiciones.

Consumidor en modo cautela: Confianza al nivel más bajo desde 2014

La confianza del consumidor en EE. UU. cayó con fuerza en enero: el índice del Conference Board se desplomó 9,7 puntos hasta 84,5, el nivel más bajo desde 2014. El deterioro se atribuye a preocupaciones por precios aún elevados y un mercado laboral percibido como menos favorable, un cóctel que suele traducirse en mayor prudencia de gasto.

El dato es relevante por timing: llega mientras la Fed enfatiza paciencia y dependencia de datos. Cuando el consumidor afloja, la transmisión hacia actividad (retail, servicios) puede acelerarse, especialmente si las expectativas de inflación se mantienen rígidas. En otras palabras, el “soft landing” necesita que el consumidor coopere; esta semana respondió con un “lo estoy pensando”.

Desde una lectura de mercado, confianza más baja no es automáticamente recesión, pero sí incrementa la sensibilidad a sorpresas negativas (empleo, salarios, crédito). Además, un consumidor más precavido presiona márgenes en sectores donde el pricing power ya está en retirada, lo que puede reabrir dispersión sectorial en equities y spreads en crédito.

Si la confianza se consolida en niveles deprimidos, el “trade” dominante podría rotar desde crecimiento a calidad/defensivos, y reforzar expectativas de recortes más adelante—pero con la incomodidad de que recortes por debilidad no suelen ser el tipo de recortes que impulsan múltiples de forma limpia.

Dólar: Entre la política y el diferencial de tasas, nadie descansa

El dólar mostró alta volatilidad: Reuters destacó episodios de debilidad vinculados a comentarios y señales políticas, con avances del euro, yen y libra en determinados tramos, reflejando un mercado muy sensible a titulares y a la expectativa de rumbo macro.

En paralelo, tras la decisión de la Fed de mantener tasas, el dólar sostuvo/recuperó terreno frente a euro y yen, apoyado por el diferencial de tasas y un mensaje de “no hay prisa” para recortar. Esta dualidad—titulares vs. fundamentos de tasas—explica por qué el FX (Foreign Exchange o mercado de divisas) está operando con reflejos rápidos y convicciones cortas.

Para mercados globales, un dólar errático no solo afecta importadores/exportadores; reconfigura condiciones financieras, precios de commodities y flujos hacia emergentes. El problema es que la “debilidad” del dólar puede ser celebrada como estímulo… hasta que se convierte en señal de incertidumbre, y entonces deja de ser estímulo y pasa a ser advertencia.

El USD hoy opera como termómetro de confianza institucional: cuando el mercado percibe coherencia entre política fiscal/monetaria y mensajes, el dólar se comporta como activo financiero; cuando no, se comporta como titular. Y los titulares, por definición, operan sin certezas.

Mundo

Señal en USD/JPY: “Rate check” y el mercado se pone nervioso por diseño

Reuters reportó que la Fed de Nueva York realizó “rate checks” en el par dólar/yen, una acción inusual que suele interpretarse como antesala técnica de potencial intervención o coordinación entre autoridades. El yen registró movimientos bruscos intradía, elevando el umbral de alerta del mercado.

La lectura clave es de coordinación: si el mercado cree que Japón y EE. UU. están alineados para frenar la depreciación del yen, el costo de apostar por un USD/JPY más alto sube de inmediato. Aun así, la misma nota sugiere que una intervención coordinada (venta de USD) seguiría siendo poco probable en esta etapa, lo cual mantiene el juego de expectativas abierto.

En el mercado de divisas, la psicología importa: una señal “pequeña” puede mover mucho cuando el posicionamiento es grande y la liquidez se adelgaza. Por eso, el rate check funciona como recordatorio de que, en divisas, la autoridad no siempre necesita actuar; a veces alcanza con que el mercado crea que podría hacerlo.

El episodio recalibra el riesgo de cola en yen. Para portafolios globales, eso implica revisar coberturas (especialmente para operaciones de acarreo) porque el shock más caro en FX suele ser el que ocurre “sin aviso”, justo después de varias semanas en que el mercado juraba que no pasaría.

Venezuela y su reforma petrolera: Suficiente para empezar, insuficiente para transformar

Reuters señala que una reforma propuesta a la ley petrolera venezolana sería suficiente para incentivar inversión inmediata (expansión de actores ya presentes y entrada de algunos nuevos), pero que aún harían falta cambios más profundos para atraer el volumen de capital que se estima necesario para reestructurar el sector.

El punto financiero es claro: inversión incremental no es lo mismo que inversión estructural. Para proyectos de gran escala, el mercado pide reglas de juego, seguridad jurídica y mecanismos de repatriación/monetización de flujos que reduzcan el “descuento Venezuela” que hoy domina cualquier modelización.

Además, el entorno político-regulatorio sigue agregando capas de riesgo: incluso con señales de apertura, existen advertencias sobre potenciales contingencias legales y de exigibilidad a futuro sobre transacciones y acuerdos en el país. Esto limita el apetito de capital paciente y favorece esquemas de retorno más corto y mayor control contractual.

Si la reforma avanza en profundidad, Venezuela podría reintroducir una oferta relevante a mediano plazo; si no, el mercado seguirá tratándola como “opcionalidad geopolítica” más que como supply base. Y las opcionalidades, cuando se activan, casi nunca avisan con tiempo.

Oro: Récords, toma de ganancias y la ansiedad como activo subyacente

El oro extendió su rally y rozó/superó niveles récord cerca de USD 5.400/oz, impulsado por incertidumbre global y demanda defensiva. En 2026 acumulaba fuertes subas, consolidándose como refugio preferido cuando la narrativa macro se vuelve menos predecible.

Sin embargo, el movimiento mostró su reverso: Reuters reportó una caída de más de 4% por toma de ganancias tras el récord, con la plata también retrocediendo con fuerza luego de máximos. La volatilidad en “activos refugio” suele ser una señal de que el miedo está caro… pero todavía demandado.

Desde la óptica de portafolio, esto sugiere que el oro está operando no solo como hedge inflacionario o de riesgo sistémico, sino como hedge de “incertidumbre política y geopolítica”. Ese rol puede sostener precios elevados, pero también exacerba correcciones técnicas cuando el posicionamiento se vuelve unánime.

El rally del oro no necesita una recesión para justificarse; le alcanza con un mundo donde el costo de equivocarse en política económica sube. El riesgo para el inversor no es el oro caro, sino comprarlo como si fuera estable.

Petróleo: Prima geopolítica en alza y mercado más ajustado de lo que parece

Los precios del petróleo subieron por tercer día consecutivo: Brent trepó hacia un máximo de casi seis meses, apoyado por crecientes temores de una posible escalada EE. UU.–Irán. Reuters menciona explícitamente la prima geopolítica incorporada en precios y el riesgo de disrupciones en flujos críticos (p. ej., Estrecho de Ormuz).

El movimiento llega además con señales de oferta más ajustada por disrupciones y recuperaciones parciales en producción (Kazajistán, EE. UU. tras tormentas), lo que reduce el “colchón” de exceso de oferta en el margen. En commodities, el mercado puede convivir con fundamentals cómodos, hasta que el riesgo de cola deja de ser teórico.

Para inflación global, energía con sesgo alcista complica el último tramo desinflacionario. Y para política monetaria, reintroduce asimetría: bancos centrales pueden tolerar shocks temporales, pero si el shock se sostiene, afecta expectativas y exige credibilidad. En resumen: el petróleo vuelve a tener capacidad de arruinar gráficos “bonitos”.

El mercado está revalorando el riesgo de eventos. Si el Brent mantiene prima de USD 3–4/barril por geopolítica (estimaciones citadas por analistas), el upside de corto plazo existe, pero el verdadero impacto es la volatilidad: y la volatilidad, como siempre, termina siendo un impuesto para el crecimiento.

Comercio Internacional

India–UE: Acuerdo comercial para abrir mercados… y blindarse del ruido externo

India y la Unión Europea avanzaron en un acuerdo comercial histórico que incluye recortes arancelarios significativos, especialmente en autos (con reducciones escalonadas) y otros sectores como bebidas/ textiles. La lógica es doble: expandir comercio e inversión y, al mismo tiempo, diversificar relaciones ante un entorno global más incierto.

El componente automotor es clave por sensibilidad política y por impacto en balanza: India abre parcialmente un mercado históricamente protegido, con cupos/condiciones, mientras la UE obtiene acceso incremental para marcas europeas. Para cadenas globales, esto reordena decisiones de localización y pricing, especialmente si los aranceles se reducen con cronograma creíble.

En términos macro, acuerdos de este tipo suelen tener impacto gradual, pero cambian expectativas: mejoran visibilidad para capex y, en algunos casos, presionan a competidores a replicar concesiones. El subtexto es geopolítico: cuando el proteccionismo sube, los acuerdos se vuelven la forma elegante de decir “no queremos quedarnos atrapados”.

El comercio global no está muriendo; está cambiando de formato. Menos “globalización automática”, más “globalización negociada”, con más cláusulas, más límites y, por ende, más fricción… que el mercado, por supuesto, cotiza.

EE. UU.–Corea del Sur: Tarifas, autos y pharma, con el manual de presión bien subrayado

Según reportes vinculados a la nota de CNBC, la administración Trump planteó elevar aranceles a bienes de Corea del Sur (incluyendo autos y farmacéuticos) como parte de una estrategia de presión comercial. El mensaje es directo: “compliance” de acuerdos y acceso a mercado se negocian con arancel como herramienta principal.

En mercados, este tipo de anuncios reintroduce riesgo para cadenas de suministro, márgenes corporativos y decisiones de inversión. El sector automotor es particularmente sensible porque combina empleo, política industrial y un gran efecto de segunda ronda sobre proveedores. En pharma, el canal es precios y regulación: el combo perfecto para volatilidad, no necesariamente para eficiencia.

Lo relevante para comercio internacional es la señal a terceros: si el arancel vuelve a ser “la primera opción”, los socios tenderán a acelerar acuerdos alternativos, diversificar destinos y rediseñar rutas de producción. El costo es un aumento del “spread geopolítico” en decisiones de capex global, que suele ser invisible… hasta que aparece en guidance.

La incertidumbre arancelaria actúa como impuesto a la inversión—no por el nivel del arancel, sino por la posibilidad de que cambie. Y cuando el impuesto es la incertidumbre, la economía responde haciendo exactamente lo que nadie quiere: esperar.

Alemania invierte más en China: Diversificación por necesidad, no por romanticismo

Datos compilados para Reuters muestran que la inversión de empresas alemanas en China alcanzó un máximo de cuatro años en 2025 (enero–noviembre), superando EUR 7.000 millones y creciendo ~55% vs. 2024/2023. La lectura: la política comercial de EE. UU. está empujando a empresas a profundizar vínculos en otros mercados.

Esto no implica ausencia de riesgos (regulatorios, geopolíticos, tecnológicos), pero sí un reequilibrio pragmático: para industrias con cadenas complejas y demanda relevante en Asia, “reducir exposición” a China no siempre es operativamente rápido. En ese contexto, la inversión funciona como cobertura estratégica: mantener acceso, escala y optionalidad.

Para Europa, el dato también es macro: euro fuerte y dólar débil ya son un desafío para exportadores, y la diversificación de mercados se vuelve más urgente. Si el entorno transatlántico se vuelve menos predecible, el incentivo a “anclar” negocios en China aumenta, aunque sea incómodo políticamente.

La globalización corporativa se está volviendo más concentrada en los extremos, como una barra de pesas: en polos grandes (EE. UU./China) y menos apuesta al “centro estable”. El riesgo es que, en una barra, cualquier golpe en un extremo se siente en todo el portafolio.

Reino Unido y China: Reset diplomático en tiempos de alianzas tensionadas

Reuters reportó la visita del primer ministro británico Keir Starmer a China, la primera de un líder británico en varios años, con el objetivo de recomponer vínculos políticos y económicos en un contexto de mayor volatilidad en relaciones con EE. UU. El tono: “sofisticación” pragmática—cooperar donde conviene, discutir donde no.

El trasfondo es comercial: el Reino Unido busca impulsar crecimiento y atraer inversión, y China sigue siendo un mercado/material relevante. A la vez, persisten preocupaciones de seguridad, espionaje y derechos humanos, lo que obliga a una estrategia de “engagement con cinturón y tirantes”: acercarse, pero midiendo costos reputacionales y riesgos regulatorios.

El movimiento encaja con una tendencia más amplia: países occidentales intentando diversificar relaciones y reducir dependencia de un solo eje, especialmente cuando la política exterior se vuelve más errática. Para corporaciones, esto puede traducirse en mejores condiciones de acceso (visas, acuerdos puntuales), pero también en mayor escrutinio político.

Los “resets” bilaterales suelen ser buenos para titulares y para algunos sectores específicos, pero el efecto neto depende de si se institucionalizan. Si no, se convierten en otra fuente de volatilidad, que es el activo más abundante de la década.