Semana de récords, turbulencias arancelarias y una inteligencia artificial que sigue cobrando facturas
El mundo financiero no para. Mientras Paraguay se convierte en la niña bonita de los mercados emergentes con una emisión de bonos histórica, Europa navega entre máximos bursátiles y el caos arancelario de Washington, Japón lidia con una primera ministra que no termina de ponerse de acuerdo con su propio banco central, China teje su red comercial con la paciencia de un jugador de ajedrez, y la inteligencia artificial sigue sacudiendo portafolios con cada nuevo anuncio. Esto es lo que pasó esta semana — abróchense el cinturón.
Paraguay
Paraguay: El guaraní conquista Wall Street (y Londres, y Tokio…)
El 24 de febrero de 2026 quedará marcado en los libros de historia económica paraguaya. El Ministerio de Economía y Finanzas colocó bonos soberanos en guaraníes por un equivalente a USD 1.000 millones, a 12 años de plazo y con una tasa de interés del 8,5% la cual resulta inferior al 9,1% registrado en la última colocación en el mercado local en noviembre pasado.
La operación, primera emisión global con doble grado de inversión en moneda local, recibió una demanda 1,5 veces superior al monto ofertado, con participación de 64 inversores internacionales. Además, se reabrió un bono en dólares por USD 300 millones a 30 años, cuya demanda fue 6,3 veces el monto colocado. El ministro Carlos Fernández Valdovinos destacó dos hitos adicionales: por primera vez, el déficit fiscal autorizado en el PGN 2026 (equivalente al 1,5% del PIB) podrá financiarse íntegramente en moneda local, y la deuda en guaraníes alcanzó un máximo histórico del 22% del total, avanzando en lo que el gobierno denomina como una «guaranización» de la deuda, proceso que reduce la exposición a riesgos cambiarios con la elegancia de quien cambia sus deudas en dólares por compromisos en moneda propia.
Paraguay en el ranking regional: primero, pero con la incertidumbre pisando los talones
Más allá de la euforia de los mercados de capitales, la Encuesta Económica de América Latina de la Fundación Getulio Vargas (FGV) ubicó a Paraguay como líder del clima económico regional en el cuarto trimestre de 2025, con 124 puntos. La mala noticia: eso representa una caída de 36,7 puntos frente al trimestre anterior, cuando el país había alcanzado 160,7. Dicho de otro modo, Paraguay sigue siendo el más alto del salón, pero perdió altura. Uruguay (112,2 puntos) y Perú (110,9) completan el podio, mientras que Bolivia, con 44,5 puntos, ocupa el sótano regional. En el plano de las expectativas para 2026, el panorama se torna más cauteloso: el indicador regional se mantiene en terreno contractivo con 92,9 puntos. Paraguay retrocedió hasta los 100 puntos exactos (la línea de la neutralidad) mientras Chile lidera las perspectivas futuras con 171,4. La FGV advierte que el regreso de la influencia de Estados Unidos en la región genera incertidumbre, aunque esto aún no se ve claramente reflejado en las encuestas.
Estados Unidos
El fallo que sacudió los mercados de bonos, divisas y acciones
El 20 de febrero, la Corte Suprema asestó el golpe más duro a la agenda comercial de Trump: en una decisión 6-3, con el Chief Justice John Roberts acompañado de liberales y conservadores moderados, declaró inconstitucional el uso de la IEEPA (Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional) para imponer aranceles. El fallo estableció que esa ley no puede interpretarse como autorización para gravar importaciones (una facultad inequívoca del Congreso) invalidando de un plumazo tres cuartas partes del universo arancelario construido desde enero de 2025, incluyendo los aranceles del «Día de la Liberación» y los gravámenes anti-fentanyl sobre Canadá, México y China. Trump calificó el fallo de «desafortunado» y arremetió contra sus propios nominados Gorsuch y Barrett que votaron en su contra, antes de firmar ese mismo fin de semana un decreto de reemplazo bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.
La reacción de los mercados el lunes 23 de febrero no fue precisamente un suspiro de alivio. El dólar index cayó cerca de un 0,7% frente a divisas refugio como el franco suizo y el yen, mientras los Treasuries sufrían movimientos disonantes: los inversores no sabían si celebrar que los aranceles originales estaban muertos o temer una deuda potencial de devoluciones de hasta USD 170.000 millones ya recaudados que la Corte dejó sin resolver. Los futuros del S&P 500 abrían en rojo (-0,34%), el Dow Jones (-0,33%) y el Nasdaq 100 (-0,51%), atrapados entre el caos jurídico y la promesa de un nuevo régimen arancelario que nadie terminaba de entender. El «TACO trade» (acrónimo de «Trump Always Chickens Out») ganaba adeptos entre los inversores más escépticos.
La nueva arquitectura arancelaria y sus ganadores inesperados
El 24 de febrero, la Aduana estadounidense (CBP) emitió una circular confirmando la entrada en vigor de un arancel global del 10% bajo la Sección 122, no el 15% que Trump había prometido el sábado anterior, sin ofrecer ninguna explicación sobre la diferencia. Las excepciones incluyeron minerales críticos, metales, energía, fertilizantes, productos farmacéuticos, carne vacuna, tomates, naranjas y equipos aeroespaciales. La asimetría en la distribución del impacto fue, en sí misma, una de las noticias más relevantes: países que habían negociado condiciones favorables con Washington el año anterior, como el Reino Unido, Australia, Japón e Italia, se encontraron pagando más que antes, dado que sus tarifas pactadas eran inferiores al nuevo piso del 10%. En cambio, naciones que Trump había castigado con tasas punitivas, como Brasil, India y varios países latinoamericanos sin acuerdos, vieron caer efectivamente su carga arancelaria. China mantendría gravámenes en el rango del 35%-50% a través de mecanismos alternativos. Los analistas de Capital Economics describieron la situación del Reino Unido como un «eff you» involuntario de la política comercial: no necesariamente intencional, pero doloroso de igual manera.
El plazo de 150 días, con vencimiento el 24 de julio de 2026, instaló de inmediato lo que los analistas comenzaron a llamar el «precipicio de julio.» El Speaker Mike Johnson, uno de los aliados más confiables de Trump en el Congreso, reconoció que una extensión legislativa «parece un desafío», señal de que incluso el bando republicano no está unido detrás de un mecanismo que, sin renovación, caduca automáticamente a mitad del año..
Entre el PCE que no coopera y un Estado de la Unión de película
El mismo 20 de febrero en que la Corte Suprema fallaba contra los aranceles, el Bureau of Economic Analysis publicó el índice PCE de diciembre de 2025, el termómetro favorito de la Reserva Federal, y el resultado tampoco fue el que Jerome Powell hubiese querido ver: el PCE subyacente (que excluye alimentos y energía) subió 3,0% anual, su nivel más alto desde principios de 2025, mientras el PIB del cuarto trimestre creció apenas un 1,4%, golpeado por el cierre de gobierno de noviembre. El cuadro resultante, crecimiento débil con inflación por encima del objetivo, empuja a la Fed a una posición imposible: no puede recortar tasas sin avivar la inflación, ni subirlas sin ahogar una economía que ya mostró señales claras de desaceleración. Los economistas evitaron usar la palabra «estanflación» en voz alta, pero la dejaron flotando en el aire como perfume de reunión incómoda.
Cinco días después, Trump llegó al Congreso con un discurso del Estado de la Unión de casi dos horas (el más largo en al menos 60 años) para declarar una «golden age» de prosperidad nacional. El tono fue triunfalista, con escaso reconocimiento de que su aprobación en materia económica se ubica en apenas el 34%, el nivel más bajo de su carrera política según analistas. Defendió sus aranceles, calificó el fallo de la Corte de «desafortunado» y anunció que encontrará otras vías para mantenerlos, mientras pedía al Congreso la aprobación del «Stop Insider Trading Act», la «Ley Delilah» para negar licencias a inmigrantes irregulares y el financiamiento al Departamento de Seguridad Nacional, en cierre parcial hace diez días. Los analistas coincidieron: el discurso sonó más a apertura de campaña para las midterms de noviembre que a agenda legislativa concreta.
Europa
El STOXX 600 arrancó con fuerza y terminó en récord histórico
La semana europea comenzó con el pie derecho y terminó mejor de lo esperado. El viernes 20 de febrero, el STOXX 600 cerraba su mejor semana desde principios de enero, avanzando cerca de un 0,5% hasta los 628 puntos con una combinación poco habitual de motores: mejora generalizada en los resultados corporativos y una tregua transitoria en el pánico por la inteligencia artificial, como si el mercado hubiera decidido tomarse un respiro antes del siguiente susto tecnológico. La gran protagonista fue Moncler, que disparó más de un 11% tras reportar un crecimiento del 7% en sus ingresos del cuarto trimestre jalado por Asia y las Américas, arrastrando al sector de lujo más de un 2%. Entre los rezagados, el especialista francés GTT cedió un 3,3% al publicar ingresos anuales levemente por debajo de lo esperado, mientras Trump añadía ruido de fondo con nuevas amenazas a Irán, suficiente para enfriar el entusiasmo, pero no para apagarlo.
Cinco días después, el índice no solo confirmó el optimismo sino que lo superó: el 25 de febrero el STOXX 600 alcanzó un nuevo máximo histórico de 632,40 puntos, protagonizado esta vez por el sector bancario. HSBC, el mayor prestamista europeo, elevó su objetivo de rentabilidad tras superar las expectativas de beneficios anuales, y los nuevos plug-ins de IA de Anthropic, paradójicamente, sirvieron de catalizador positivo: el mercado interpretó que los bancos están incorporando la tecnología como aliada, no resistiéndola como amenaza existencial. El fabricante de aerogeneradores Nordex sumó hasta un 15% tras resultados mejores de lo esperado. La nota disonante corrió por cuenta de Diageo, que se desplomó más del 6% al recortar por segunda vez en cuatro meses sus perspectivas anuales y reducir el dividendo. Hasta en los días de récord, alguien siempre llega al estacionamiento con el parabrisas roto.
El Parlamento Europeo congela el voto del acuerdo comercial con EE.UU.
El 23 de febrero, el Parlamento Europeo decidió posponer por segunda vez el voto de ratificación del «Turnberry Deal», el acuerdo comercial UE-EE.UU. firmado en julio de 2025. El detonante fue la decisión de la Corte Suprema estadounidense de declarar inconstitucional el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para imponer aranceles, lo que llevó a la administración Trump a reemplazar toda su arquitectura arancelaria por un gravamen general del 15% bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, con vigencia de 150 días. El presidente del comité de Comercio del Parlamento, Bernd Lange, calificó la situación de «caos arancelario puro» y advirtió que algunos productos europeos podrían terminar enfrentando aranceles de hasta el 30% si la nueva tarifa se apila sobre las ya existentes. Los legisladores acordaron revisar el panorama el 4 de marzo, mientras Europa mantiene activo su Instrumento Anti-Coacción como carta bajo la manga. Negociar con quien reescribe las reglas de juego cada pocas semanas tiene un nombre técnico: incertidumbre contractual máxima.
Japón
Cuando el jefe no está de acuerdo con su propio banco central
El yen tuvo una semana movida. El 24 de febrero, la moneda japonesa cedió más de un 1,1% frente al dólar hasta 156,28 tras publicarse un reporte del diario Mainichi que indicaba que la primera ministra Sanae Takaichi había expresado reservas ante el gobernador del Banco de Japón (BoJ), Kazuo Ueda, sobre la conveniencia de seguir subiendo las tasas de interés. La señal fue interpretada por el mercado con la sutileza de quien lee la letra pequeña de un contrato: si el gobierno frena al BoJ, la normalización monetaria llegará más tarde de lo previsto.
Al día siguiente, el gobierno remató la jugada al nominar a dos académicos de tendencia reflacionista, los profesores Toichiro Asada (Universidad Chuo) y Ayano Sato (Universidad Aoyama Gakuin), para ocupar asientos vacantes en el Directorio del BoJ. Los mercados interpretaron la movida como una confirmación de la postura de Takaichi: crecimiento y estímulo fiscal primero, tasas bajas por más tiempo. Antes del anuncio, el consenso esperaba una suba de tasas al 1% hacia finales de junio; tras el mismo, la probabilidad implícita de una suba en abril cayó al 51%. El ex gobernador Haruhiko Kuroda, artífice del «Abenomics», salió a opinar que el BoJ debería seguir normalizando y que la economía está en «excelente forma». Irónicamente, el creador del estímulo masivo es hoy quien pide apretar las tuercas, la historia financiera tiene su propia colección de giros dramáticos.
China
El maestro del ajedrez comercial que juega en múltiples tableros
Mientras Washington se enreda en sus propias reglas arancelarias, Beijing juega con una calma que incomoda. Según investigadores quienes se basaron en más de 2.000 documentos académicos de política comercial avalados por la Academia China de Ciencias Sociales (CASS) y la Universidad de Pekín, China está ejecutando un plan sistemático para insertarse de manera tan profunda en el comercio global que resulte prácticamente imposible para sus socios desacoplarse bajo presión estadounidense. La estrategia apunta a cerrar cerca de 20 acuerdos de libre comercio con bloques clave: la Unión Europea, los Estados del Golfo y la zona transpacífica.
El primer paso concreto fue un acuerdo arancelario con Canadá durante la visita del primer ministro Mark Carney a Beijing en enero, que redujo los aranceles sobre vehículos eléctricos chinos. El canciller Wang Yi también sorprendió a negociadores europeos al proponer un tratado de libre comercio bilateral con la UE en una reunión con su homólogo estonio en noviembre. Un diplomático de la UE calificó el avance chino de «propaganda pura», aunque la historia reciente demuestra que subestimar los movimientos de largo plazo de Beijing es, como mínimo, una estrategia arriesgada. Como resumió irónicamente un funcionario chino al referirse a la política de Trump: «No interrumpas a tu adversario cuando está cometiendo un error.»
Petróleo
El escudo desinflacionario que se está disolviendo
Durante casi dos años, el petróleo fue el silencioso guardaespaldas de los bancos centrales: sus precios bajos mantenían la inflación bajo control mientras las tasas se normalizaban. Eso está cambiando. Al 20 de febrero, el WTI había superado los USD 67 por barril y el Brent los USD 72, con ganancias en el año del 15% y casi el 20%, respectivamente. Lo más relevante desde el punto de vista estadístico es que el Brent ya es solo un 2% más barato que hace un año, cuando en enero pasado era un 30% inferior al del año previo. En términos técnicos, los «efectos de base» del petróleo están a punto de pasar de deflacionarios a inflacionarios: el mismo crudo que antes empujaba los índices de precios hacia abajo comenzará a empujarlos hacia arriba.
Los drivers del movimiento son dos: señales de recuperación económica en el inicio del año y el escalamiento de tensiones entre EE.UU. e Irán, que introduce una prima de riesgo geopolítica sobre el estrecho de Ormuz, por el que circula aproximadamente el 20% de la producción mundial. Para la Reserva Federal, que ya enfrenta un PCE subyacente en 3% y un Congreso en modo electoral, la perspectiva de que el petróleo deje de ser aliado y se convierta en adversario inflacionario es exactamente el tipo de noticias que no quería recibir esta semana.
Tecnología
Las nuevas herramientas que sacudieron al mercado
El 23 de febrero, Anthropic lanzó una nueva suite de herramientas de IA —incluyendo Claude Code — enfocada en automatizar tareas de modernización tecnológica que hoy generan miles de millones de dólares en consultoría: migración y reescritura de código COBOL, el lenguaje de programación de 65 años de antigüedad que sigue siendo la columna vertebral del 95% de las transacciones en cajeros automáticos de EE.UU. y de incontables sistemas en banca, aseguradoras y gobiernos. El anuncio, que llegó pocas semanas después de que un plug-in legal de Anthropic ya había generado turbulencias, envió un mensaje inequívoco a la industria de consultoría de sistemas legados: la IA no viene a ayudar, viene a reemplazar una parte sustancial del negocio.
La caída más pronunciada desde el año 2000
La reacción de IBM al anuncio de Anthropic fue fulminante: las acciones se desplomaron un 13,2% en una sola jornada, su peor caída desde octubre de 2000 y equivalente a una evaporación de más de USD 31.000 millones en valor de mercado. En perspectiva, IBM acumuló una pérdida de alrededor del 27% en febrero, encaminándose a su peor mes desde 1968. Accenture y Cognizant, igualmente expuestas al negocio de modernización de sistemas heredados, también retrocedieron con fuerza. IBM intentó defender su posición argumentando que el valor de sus mainframes no reside en el lenguaje de programación que corre sobre ellos, sino en la plataforma misma, un argumento razonable, pero difícil de vender cuando el mercado ya está en modo pánico. Lo que quedó claro esta semana es que cada anuncio de Anthropic opera como una palanca de ventas cortas: el sector tecnológico tarda cada vez menos en ajustar sus valuaciones frente al avance de la IA. Bienvenidos al nuevo deporte extremo de Wall Street.