La Fed subcontrató el ajuste al mercado de bonos, y el mercado le pasó la factura

La Fed mantuvo tasas en 3,50%–3,75% por séptima reunión consecutiva con tres disidencias hawkish —la mayor oposición temprana a un presidente de la Fed desde Arthur Burns en 1970— y Kevin Warsh explicó que no hacía falta subir porque los rendimientos largos ya hacían el trabajo. El 30 años tomó nota y se fue a 5,24%, máximo en diecinueve años, con el 80% del movimiento explicado por breakevens: no es el mercado validando a la Fed, es el mercado cobrándole la aclaración. En paralelo, el crudo cerró julio 24% arriba tras perder 16% en tres días y recuperar 8% en uno; Japón intervino en el yen a mínimos de 40 años mientras el BoJ admitió por primera vez riesgo de pasarse del 2% de inflación; el KOSPI perdió 10,8% en una sesión por una empresa estatal china que nadie conocía; y Paraguay vio al dólar en su menor nivel desde 2019, colocó bonos con sobredemanda de 1,7 veces y molió más soja que en cualquier primer semestre desde 2018. El mundo desarrollado discute quién controla el ajuste; Paraguay cobra el grado de inversión en tasas}.

Paraguay

El dólar a G. 5.961: La moneda fuerte ya no es noticia, es presupuesto

El dólar cerró el jueves en G. 5.961 interbancario y cerca de G. 6.000 en efectivo, niveles no vistos desde 2019, con una caída interanual de aproximadamente 20% y un acumulado de 9,6% en 2026 (desde G. 6.628). La moderación respecto del 25% de mayo es efecto base, no menor presión, y la última encuesta del BCP muestra a los agentes esperando que la baja continúe: una profecía con capacidad razonable de autocumplirse. El mecanismo es elegante y ligeramente cruel: el complejo agroexportador aporta las divisas que aprecian la moneda que después le comprime los márgenes, con costos internos que no se abaratan al mismo ritmo. Para el ahorrista en guaraníes, en cambio, moneda fuerte más inflación contenida más CDA de dos dígitos sigue siendo una de las mejores ecuaciones de la región

El Tesoro vuelve a la Bolsa tras dos años, con 1,7 veces de sobredemanda

El Tesoro vuelve a la Bolsa tras dos años, con 1,7 veces de sobredemanda

El MEF adjudicó el miércoles G. 360.548 millones (unos USD 59,8 millones) sobre una demanda de G. 620.200 millones: G. 63.048 millones al 2030 a 8,50% y G. 297.500 millones al 2035 a 9%, cupón semestral, liquidación este viernes. El 82% se concentró en el tramo largo —apetito genuino por duration en guaraníes— y las tasas comprimieron diez basis points en cada serie respecto de junio (8,60% y 9,10%). Lo estructural pesa más que la aritmética: tras dos años operando solo por el sistema del BCP, la emisión volvió a canalizarse por la BVA, lo que amplía participantes, aporta profundidad secundaria y genera referencias públicas de precio sin las cuales ninguna emisión corporativa puede pricearse en serio. Quedó un remanente de G. 230.527 millones para las subastas del 23 de septiembre y el 28 de octubre. Un Tesoro que deja demanda sobre la mesa está construyendo curva, no cubriendo caja.

La soja muele al ritmo de 2018: 1,85 millones de toneladas y 78% de capacidad instalada

La industrialización de soja alcanzó 1.852.989 toneladas en el primer semestre, 12% más que un año atrás según Cappro; para encontrar un registro superior hay que retroceder siete años, a 2018. Solo en junio se procesaron 367.032 toneladas, unas 59.000 más que en junio de 2025, y la molienda de otras oleaginosas creció 4% hasta 31.678 toneladas. El número a mirar dos veces es el 78% de utilización de capacidad instalada: alto en términos absolutos y estable en la comparación interanual, lo que significa que el crecimiento de 12% no se logró apretando plantas existentes sino con capacidad que también creció. Es la definición técnica de expansión sana. Y vale conectarlo con el resto del boletín: con cracks de diésel europeo en USD 65 por barril y Europa entrando al invierno con inventarios en mínimos desde 2022, tener capacidad creciente de aceite vegetal no es una nota agroindustrial, es una posición estratégica que el país todavía no monetiza del todo.

Estados Unidos

Tres disidencias en la segunda reunión: El récord que Warsh no quería batir

El FOMC votó 9-3 mantener la tasa en 3,50%–3,75%, séptima decisión sin cambios. Los tres votos en contra —Hammack (Cleveland), Kashkari (Minneapolis) y Logan (Dallas)— pedían 25 puntos básicos de alza: primera vez desde septiembre de 2016 que tres miembros disienten en la misma dirección y, según registros de la Fed de St. Louis, ningún presidente desde Burns en febrero de 1970 enfrentó tanta oposición tan temprano. Powell llegó a su reunión número once sin una sola disidencia; Warsh coleccionó tres en la segunda. La disidencia formal no es retórica: los tres deberán fundamentar por escrito, y ese documento se leerá antes de septiembre, con solo dos lecturas de CPI y un informe de empleo de por medio. Warsh recibió la ruptura con entusiasmo declarado —»pedí una buena pelea familiar y la conseguí»—, manera admirablemente serena de describir que un cuarto de su comité votante lo considera demasiado paciente con una inflación que lleva 63 meses por encima del objetivo. El comunicado cerró con la declaración de siempre: «El Comité entregará estabilidad de precios». Impecable. Falta el cronograma.

La paciencia como riesgo reputacional: El tramo largo le puso precio a la ambigüedad

La columna de Reuters Open Interest previa a la reunión anticipó el resultado: si la Fed quiere volver al objetivo casi seguramente deberá subir, y no hacerlo es la principal amenaza a su credibilidad. Joe Lavorgna (SMBC) lo resumió sin diplomacia —»la credibilidad es más problema si no subís que si subís; hablar es gratis»— y agregó que en setenta años solo hubo seis episodios de caída de inflación núcleo de 0,9 puntos o más en un año, y en todos la Fed estaba ajustando. Warsh argumentó en conferencia que la suba de rendimientos desde junio mostraba al mercado haciendo el ajuste por él. El tramo largo lo tomó como invitación: el 30 años sumó 11,2 puntos básicos el miércoles a 5,20% y tocó 5,2444% el jueves, la curva 2-10 se empinó 12 puntos básicos deshaciendo seis sesiones de flattening, el S&P tuvo su peor día en siete semanas y el Nasdaq 100 entró en corrección técnica. El detalle incómodo: aproximadamente 80% del alza del rendimiento a diez años vino de breakevens y solo 20% de tasas reales. Un endurecimiento vía tasas reales ajusta limpio; vía breakevens dice que el mercado no compra el escenario inflacionario. Feroli (JPMorgan): «volvió a no especificar cómo pretende cumplir su resolución antiinflacionaria». Hilsenrath, menos formal: «el mercado de bonos le vomitó encima». Delegar el ajuste funciona cuando el mercado ya te cree.

PIB de 1,5% con demanda privada de 3,9%: El titular flojo esconde una economía firme

El PIB del segundo trimestre creció 1,5% anualizado, por debajo del 1,8% esperado y del 2,1% previo, pero la composición desmiente al titular: el faltante vino de inventarios (-0,7%) y gasto federal (-0,3%), mientras el consumo personal subió 2,1% y las ventas finales a compradores privados domésticos —el mejor proxy de demanda subyacente— avanzaron un robusto 3,9%. El PCE de junio cayó 0,1% mensual y quedó en 3,7% interanual; el núcleo subió 0,1% y se ubicó en 3,3%. La lectura mensual benigna tiene explicación geográfica: energía -5,9% y gasolina -9,2% durante la tregua en Medio Oriente que se rompió a los pocos días. En términos trimestrales el PCE general trepó 5,1% y el núcleo 3,4%. El dato menos comentado y más relevante: la tasa de ahorro cayó a 2,7%, mínimo en cuatro años. Los hogares sostienen el crecimiento con el colchón, y el colchón tiene fondo. La Fed enfrenta entonces la peor combinación para justificar paciencia: crecimiento sólido, empleo estable, inflación en la parte alta del 3% y un shock energético reencendido en la misma semana de la reunión.

Mundo

El boom de ETFs latinoamericanos: Brasil triplica activos y la renta fija se lleva la fiesta

Los activos de ETFs listados localmente en Brasil casi se triplicaron en dos años hasta unos 116.000 millones de reales (USD 22.800 millones). BTG Pactual Asset Management pasó de aproximadamente 1.000 millones de reales a fines de 2024 a más de 20.000 millones; Investo, respaldado por VanEck, de 1.700 millones a más de 11.000 millones. Los ETFs de renta fija captaron más de 27.000 millones de reales en el año según Anbima, y el motor no es performance: son más baratos que los fondos activos y están exentos del anticipo semestral de impuesto a la renta que grava a los fondos tradicionales. El fenómeno es regional —listadas +24% interanual en Colombia, +37% en Chile, activos mexicanos en USD 15.300 millones desde USD 14.300 millones, con Afores tomando exposición a tecnología y AI estadounidense—. La conclusión operativa es incómoda: el vehículo ganador en la región no fue la selección de activos sino la eficiencia fiscal, y el catalizador fue un cambio tributario, no un cambio de convicción. Conviene tenerlo presente en cualquier discusión sobre desarrollo del mercado local.

Microsoft rescata la semana y el Banco de Inglaterra descubre sus propios halcones

El jueves retrató un mercado que ya no se mueve en bloque: S&P 500 +1,7% a 7.437,99, Nasdaq +2,8% a 25.122,18, Dow +1,2% a 52.209,57, liderados por un salto de 15,5% de Microsoft tras proyectar crecimiento de cloud por encima de lo esperado y —crucialmente— capex por debajo. El SOX subió 8%, con Sandisk +26% y Micron +18%. Pero seis sectores subieron y cinco cayeron: Meta se hundió 8% por una guía decepcionante. La exposición a AI ya no alcanza; el mercado exige monetización visible. En paralelo, el 30 años alcanzó 5,2444% mientras el 2 años apenas se movió a 4,238% en un bear steepening de manual; el DXY cayó 0,84% a 99,94 con el euro en USD 1,153. El Banco de Inglaterra mantuvo en 3,75% con una votación de 6-3 más ajustada de lo esperado —Pill, Greene y Mann pidieron alza— y los nueve miembros coincidieron en que los riesgos energéticos están sesgados al alza. Hay algo casi ordenado en la nueva geografía del riesgo: los bancos centrales del G7 convergieron en la misma posición —pausa con disidencias hawkish— y la diferencia entre ellos ya no es la política monetaria, es cuánto le cree el mercado a cada uno.

AI

La deuda de Big Tech ya pesa más que la de los bancos, y eso es un problema de índice

Las seis mayores tecnológicas representan 8,6% del duration times spread del mercado high grade estadounidense según Barclays, contra 7,3% de los seis mayores bancos. La lectura invierte la intuición: los hyperscalers son aproximadamente 4% del principal del mercado, pero emiten mucho más largo —43% de su oferta de los últimos doce meses venció a más de diez años, contra 23% del resto de la emisión no financiera—, de modo que su peso en el riesgo del índice excede holgadamente su huella de deuda. La fatiga es medible: Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos USD 194.000 millones hasta el 7 de julio, 79% más que en todo 2025; Apollo calculó cover ratios cayendo de casi cinco veces en febrero a menos de dos en julio (Amazon pasó de 3,4 veces sobresuscripta en marzo a 1,6 en julio); la concesión de nueva emisión mediana subió a 12 puntos básicos desde 2,25; y 78 de 91 bonos emitidos en 2026 cotizaban con rendimientos superiores a los de colocación. Moody’s cifró los compromisos de leasing de data centers en USD 1,2 billones, con más de USD 820.000 millones aún no reconocidos en balance, casi tres veces la deuda directa del grupo. John Fekete (Crescent Capital) puso el dedo donde corresponde: «el mayor riesgo no es la calidad crediticia, es la concentración». O, como resumió Iggy Ioppe: buena parte de este riesgo se está priceando por el logo, no por el activo

Martes negro en Seúl: El KOSPI pierde 10,8% y Samsung firma su peor día en veinte años

El martes 28 el KOSPI cayó 10,8%, su mayor baja diaria desde los primeros días del conflicto con Irán en marzo: Samsung Electronics -13,4% (peor jornada en casi dos décadas) y SK Hynix -14,7%. Juntas son cerca de la mitad del índice, así que la aritmética no requiere explicación: cuando dos empresas son medio índice y dependen de un solo tema, la diversificación es un concepto teórico.

Los ADRs de SK Hynix habían cerrado en USD 143,02, debajo del precio de colocación de USD 149, semanas después de debutar en Nasdaq; desde su máximo de junio la acción cae 47%, unos USD 600.000 millones de valor de mercado. Tres detonantes el mismo día: el reporte sobre el avance chino en litografía DUV; la noticia de que Nvidia podría dar un respaldo de aproximadamente USD 250.000 millones a un proyecto de data centers de OpenAI (Nvidia -5%, con el mercado preguntándose cuánto está financiando el líder a sus propios clientes); y el debut sólido de CXMT sumado a reportes de cabildeo de Apple para usar chips chinos. Cameron Systermans (Mercer) aportó proporción: CXMT es competidor real en DRAM commodity pero probablemente años detrás en HBM. Correcto y de momento irrelevante: la acción no cayó 47% por un cambio en los fundamentos sino en la disposición a pagar por ellos.

Para el lector con memoria, el contraste es brutal: en mayo este boletín reportaba al KOSPI rompiendo los 7.000 y a Samsung entrando al club del trillón de dólares.

Aishengna: La empresa sin sitio web que borró medio billón de dólares de capitalización

China comenzó la producción en serie de litografía DUV por inmersión de desarrollo propio. Reuters identificó a la responsable: Shanghai Aishengna Electronic Technology Group, estatal, fundada en agosto de 2023 con capital registrado de 7.000 millones de yuanes (unos USD 1.000 millones), dos accionistas estatales, sin sitio web y sin nada divulgado sobre sus operaciones; absorbió los equipos de ingeniería de Yuliangsheng —afiliada de SiCarrier, respaldada por Huawei— y de SMEE. The Information reportó planes de cinco unidades este año y aproximadamente veinte en 2027, con entregas a SMIC, Hua Hong y CXMT. La proporción importa tanto como el hecho: la máquina apunta al nodo de 28 nanómetros y, según analistas chinos, va unas cuatro generaciones detrás de ASML, con desempeño equivalente a una herramienta holandesa de hace quince años; JPMorgan señaló que producir pocas unidades y construir manufactura masiva son cosas distintas, y que a escala lo determinante es yield, overlay, throughput y confiabilidad. Veinte unidades contra varias centenas anuales de ASML no es competencia comercial. Pero es exactamente el tipo de noticia que mueve mercados con valuaciones tensas: no cambió la capacidad productiva china esta semana, cambió el rango de escenarios que los inversores están dispuestos a descontar.

Japón

El BoJ sostiene 1% pero cambia el lenguaje: por primera vez admite riesgo de pasarse del 2%

El Banco de Japón mantuvo la tasa en 1% por 8-1, con Hajime Takata proponiendo 1,25%. El dato no es la tasa sino el informe de perspectivas, donde por primera vez advierte que la inflación subyacente podría desviarse por encima del objetivo «a medida que las expectativas de mediano y largo plazo continúen subiendo y las empresas se vuelvan más activas en subir precios y salarios» —lenguaje sensiblemente más fuerte que el de abril—. Proyecta el IPC excluyendo alimentos frescos «claramente por encima» de 2% desde la segunda mitad del año fiscal 2026, citando traspaso salarial, el crudo, el yen débil y —esto es nuevo— el alza de precios de semiconductores por la demanda global de AI. Ueda fue directo: «debemos escrutar los riesgos al alza más que nunca», y agregó el argumento que el mercado de tasas escuchó con atención: fallar obligaría a subir rápido, elevando tasas nominales y desestabilizando mercados. Es la doctrina anti-Powell explicitada: demorar es el riesgo, no actuar. El banco recortó su proyección de núcleo para el año fiscal en curso a 2,5% desde 2,8% y elevó la de 2027; el consenso de Reuters espera 1,25% para diciembre. Notable que un banco central cite la demanda de semiconductores como vector inflacionario: el ciclo AI dejó de ser una historia de equity y pasó a ser un insumo de política monetaria.

Intervención en Nueva York, bendición de Washington y el yen de vuelta en 160

Alrededor de las 22:30 del jueves, hora de Tokio, el yen saltó de aproximadamente 162,80 a la zona de 157 en menos de una hora. Sin confirmación oficial, pero el consenso cambiario es prácticamente unánime: compra de yenes ejecutada en Nueva York, precedida por un «rate check» de autoridades estadounidenses. La moneda cerró +2,53% en 159,34, su mejor jornada en años, tras tocar mínimos de 40 años. Corea del Sur intervino el mismo día en coordinación con Tokio, y Scott Bessent —que viene urgiendo al BoJ a subir tasas— señaló que Japón podría haber actuado para sostener una moneda «muy subvaluada». Para el viernes el yen ya rondaba 160,76: ahí está el problema. La intervención del 30 de abril consumió USD 73.000 millones y compró unas seis semanas. Masahiko Loo (State Street) ofreció la lectura más útil: «la línea en la arena probablemente se entienda mejor como una zona alrededor de 162–165 que como un nivel específico». Las posiciones netas cortas especulativas siguen en -152.125 contratos. La conclusión es la de siempre y no por eso menos válida: la intervención compra tiempo, no tendencia. Lo único que sostiene al yen es un diferencial de tasas que se cierre, y eso depende menos de Tokio que de si Warsh sube en septiembre.

Petróleo

Cronología de una semana que perdió 16% en tres días, recuperó 8% en uno y cerró el mes 24% arriba

Fin de semana 25–26 de julio. Washington suspendió abruptamente su campaña de bombardeos tras trece noches, con asesores advirtiendo sobre agotamiento de objetivos y de municiones; Teherán respondió con la doctrina «ataque por ataque». En paralelo, los hutíes golpearon instalaciones de Aramco en Jizan y Yanbu. Solo once buques de commodities cruzaron Bab el-Mandeb el domingo según Kpler, mínimo en meses y -56% respecto de los 34 del 20 de julio, cuando se declaró el «embargo marítimo»; menos de diez diarios por Hormuz. La configuración que definió la semana: tregua militar sin ninguna mejora en flujos físicos.

Lunes 27. Brent -8,7% a USD 88,36 y WTI -7,5% a USD 82,61, después de que el Brent tocara USD 102 el 23 de julio (+45% desde el mínimo de USD 70,14 del 2 de julio). Ole Hvalbye (SEB) desarmó el entusiasmo: los flujos estaban en aproximadamente 15% de niveles pre-guerra contra un run rate normal de unos 20 millones de barriles diarios, y «una pausa política no pone un solo barril adicional en el agua acá y ahora». Dos columnas aportaron el marco: Clyde Russell argumentó que los futuros no cotizan paz ni catástrofe sino adaptabilidad —rerruteo de crudo saudí vía Suez, Irak camionando fuel oil a Turquía— para mitigar la pérdida de unos 10 millones de barriles diarios; Ron Bousso describió el frente que nadie mira: Europa entra al invierno con almacenamiento de gas al 55% (mínimo desde 2021), importaciones de LNG en 6,3 millones de toneladas en julio (mínimo desde septiembre de 2024), TTF sobre EUR 60/MWh, inventarios de diésel en mínimos desde 2022, prohibición rusa de exportación y cracks de diésel en un récord cercano a USD 65 por barril. Europa depende de la única variable que no controla: el clima.

Martes 28. Brent -4,8% a USD 84,09 y WTI -4,1% a USD 79,26, completando -16% en tres días. Omán presentó un plan respaldado por el Golfo para administrar Hormuz con tarifas voluntarias; Irán lo rechazó y contrapropuso ruteo por aguas iraníes, y Washington volvió a rechazar cualquier peaje. Barclays midió exportaciones netas por el estrecho en 2,9 millones de barriles diarios contra 5,9 millones la semana previa; Commerzbank fue severo —»la magnitud de la caída es probablemente exagerada e impulsada únicamente por la esperanza»— y Goldman mantuvo Brent a USD 80 para fin de año si Hormuz reabre en el cuarto trimestre. La distinción que el mercado no hizo: se estaba negociando quién cobra el peaje, no el fin de la guerra. Aun el mejor escenario sobre la mesa no elimina un riesgo: instala un costo permanente sobre cada barril del Golfo.

Miércoles 29. La jornada que reorganizó la semana. Los inventarios comerciales cayeron 7,2 millones de barriles a 404,5 millones, mínimo desde 2018, contra una expectativa de -1,3 millones; incluyendo la SPR, -11 millones a 712,2 millones, mínimo desde 1984; Cushing -771.000 a 18,6 millones, mínimo desde 2014 y debajo del nivel operativo de 20 millones. Utilización de refinerías en 97,2%. Brent +7,9% a USD 90,74 y WTI +6,6% a USD 84,46, con las curvas entrando en backwardation pronunciada. La geopolítica colaboró: misiles de milicias contra fuerzas estadounidenses en Jordania, ataques de Estados Unidos y Arabia Saudita a milicias en Irak, y un ataque con drones a dos buques gaseros en Damietta, Egipto. Ese último punto es el más relevante en logística: Suez y el Sumed eran la ruta norte segura para el crudo saudí, y con el reclamo hutí sobre el oleoducto Este-Oeste hacia Yanbu, ambas rutas construidas para evitar el chokepoint quedaron dentro de la guerra.

Jueves 30 y viernes 31. El CENTCOM atacó objetivos de la Guardia Revolucionaria dentro de Irán y el crudo cerró a la baja: WTI apenas sobre USD 82. Hvalbye lo explicó con la frase del nuevo régimen: «el mercado dejó de operar la guerra y empezó a operar los datos de embarque» —catorce tránsitos por Hormuz ese día contra unos cien diarios pre-guerra, y un metanero de QatarEnergy saliendo con permiso iraní, el primero desde el 11 de julio; un permiso individual no es una reapertura—. El viernes, la Guardia Revolucionaria informó haber detenido dos buques y que otros cuatro cambiaron de rumbo, y eso bastó: Brent +1,3% a USD 90,17 y WTI +2,8% a USD 85,94. Del lado constructivo, 29 buques por Bab el-Mandeb el jueves, tráfico petrolero por Hormuz en 30%–35% de niveles pre-guerra según el Commonwealth Bank of Australia (que estima 50%–60% suficiente para reinstalar sobreoferta) y una coalición saudí de catorce países para asegurar rutas. Balance: Brent y WTI cerraron julio aproximadamente 24% arriba, con la encuesta de Reuters proyectando un Brent promedio de USD 85,22 para 2026. El domingo 2 de agosto siete productores de la OPEP+ aprobarían unos 188.000 barriles diarios para septiembre, completando la reversión de 1,65 millones de recortes voluntarios, posiblemente seguida de una pausa de tres meses. Un aumento de cuota de 188.000 barriles frente a un chokepoint operando al tercio de su capacidad es, técnicamente, más oferta. Prácticamente, es un asiento contable.

Lectura Final

El ajuste monetario cambió de sede. La Fed no subió y las condiciones financieras se endurecieron igual: 30 años en máximos de 19 años, curva empinándose 12 puntos básicos en una sesión, breakevens explicando el 80% del movimiento. Un banco central que delega el ajuste obtiene ajuste pero pierde control sobre su composición, y un endurecimiento vía expectativas de inflación es el tipo que ninguno quiere. Mientras la credibilidad esté en discusión, el premio por plazo será el precio de la ambigüedad y la parte larga será más volátil que la corta.

El ciclo AI migró del equity al crédito, y ahí hay que mirarlo. Cover ratios de cinco veces a menos de dos en cinco meses, concesiones multiplicadas por cinco, USD 1,2 billones de compromisos de leasing con USD 820.000 millones fuera de balance. No es un problema de calificación —los balances siguen entre los mejores del mundo— sino de concentración y opacidad de colateral. El KOSPI cayendo 10,8% en una jornada y SK Hynix perdiendo 47% mientras triplica ingresos son el mismo fenómeno desde el equity: valuaciones que ya no toleran sorpresas.

Los estabilizadores tradicionales muestran fatiga simultánea. La OPEP+ debate 188.000 barriles frente a un estrecho al tercio de su capacidad; la intervención cambiaria japonesa compra semanas; la SPR está en mínimos de cuatro décadas tras dieciocho retiros semanales consecutivos; Europa entra al invierno dependiendo del clima. Que la negociación más avanzada sobre Hormuz sea sobre quién cobra el peaje y no sobre cuándo termina la guerra debería recalibrar el escenario base: no normalización, sino un costo estructural nuevo sobre cada barril del Golfo.

Para Paraguay la conjunción es inusualmente favorable, y conviene decirlo sin eufemismos. Dólar en mínimos de siete años, curva soberana en guaraníes comprimiendo diez puntos básicos por tramo, Tesoro con capacidad de dejar demanda sin adjudicar, molienda en máximos de siete años y un compromiso multilateral de ocho años que menciona explícitamente el desarrollo del mercado de capitales. Los riesgos son igual de identificables: la inflación local sigue siendo función del petróleo —que cerró julio 24% arriba—, los márgenes exportadores se comprimen con cada punto de apreciación y la obra pública sigue siendo el eslabón débil de la cadena de pagos. Pero la asimetría es la contraria a la del mundo desarrollado: mientras las economías centrales discuten quién controla el ajuste, Paraguay tiene el problema mucho más agradable de decidir qué hacer con condiciones de financiamiento que no tuvo en una década. El domingo hay reunión de la OPEP+. La semana próxima dirá si eso sigue siendo cierto..