La semana en que el mercado de bonos fue villano, víctima y refugio, todo en cinco días
Pocas semanas logran que la renta fija cambie tres veces de papel en el mismo guion. El lunes, con el Treasury a 10 años cerca de 5,25% y apenas por debajo de su máximo en 24 años, Wall Street empezó a decir en voz alta que la duration volvía a tener sentido. El miércoles, un CPI de 3,7% llevó a más de 50% la probabilidad de una suba de la Fed en octubre. El jueves, una liquidación de acciones de IA que hundió al KOSPI más de 7% le dio a los Treasuries su mejor jornada en más de un año: el activo que hace un mes nadie quería se convirtió en el único que todos querían. Mientras tanto, el FMI reunido en Bangkok advirtió que la economía global depende de la IA para crecer y que 32 países explican el 95% de ese crecimiento, Irán anunció nuevas tácticas para que el petróleo no baje antes de las elecciones de medio término en EE. UU., y la curva del Brent empezó a cotizar crudo caro hasta 2028. En Paraguay, la foto fue bastante más amable: el FMI proyecta 4,5% de crecimiento, la actividad avanzó 6,7% en agosto, la balanza comercial pasó de déficit a superávit y la maquila apunta a un récord. Un país que crece por encima de la región en un mundo que discute si la IA es motor o burbuja, y que de paso descubrió que su mercado de yerba mate vale casi nueve veces lo que exporta.
Paraguay
El FMI pone a Paraguay en el podio regional, aunque con la medalla de la moderación
El Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía paraguaya crecerá 4,5% en 2026 y 4,0% en 2027, tras una expansión de 6,6% en 2025, según el último informe de Perspectivas de la Economía Mundial. Las cifras ubican al país muy por encima del 2,3% previsto para América Latina y el Caribe y del 2,1% para América del Sur, con Brasil en 2,2% y México en 1,5%. En precios, el organismo anticipa una inflación de 3,1% para 2026, desde 4,0% en 2025, mientras el desempleo bajaría de 4,8% a 4,7%. Los datos locales acompañan el diagnóstico: el PIB creció 4,0% en el segundo trimestre y 5,7% en el primer semestre, y la inflación de septiembre se ubicó en apenas 1,7% interanual, con la núcleo en 1,2%.
El detalle menos festejado está en el sector externo: el FMI proyecta que el déficit de cuenta corriente se amplíe de 2,5% del PIB en 2025 a 2,8% en 2026 y 3,0% en 2027. Para un emisor soberano con grado de inversión reciente, la combinación de crecimiento alto, inflación baja y déficit externo en aumento es manejable, pero no es una variable para ignorar en un mundo donde el financiamiento externo cuesta 5% en dólares. Ser el mejor alumno de una clase con promedio de 2,3% es un logro real; conviene, de todos modos, no confundir el boletín con el título
IMAEP de agosto: La industria y la energía empujan, el campo se toma un respiro
El Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (IMAEP) creció 6,7% interanual en agosto, con un acumulado de 5,7% entre enero y agosto. El sector secundario lideró con un alza de 12,2%, impulsado por electricidad, agua, construcción e industria manufacturera, que avanzó 8,2% en el mes. Los servicios crecieron 4,5%, mientras el sector primario cayó 2,7%, aunque mantiene un acumulado de 8,5% gracias a la cosecha récord de soja de la zafra anterior. Excluyendo agricultura y binacionales, la actividad creció 6,5%.
La composición del dato es más interesante que el titular: por primera vez en varios meses, el crecimiento no depende de la lluvia ni del caudal del Paraná, sino de fábricas, obras y servicios. Del lado negativo, la faena bovina sigue en retroceso por la recomposición del hato, y ramas como carnes, textiles y maquinaria restaron al resultado industrial. Una economía que crece 6,5% sin contar soja ni Itaipú tiene, al menos por un mes, menos riesgo de concentración del que sus críticos suelen atribuirle.
Yerba mate: El producto que Paraguay prefiere tomarse antes que venderle al mundo
El mercado interno de yerba mate mueve entre USD 110 y 150 millones anuales a precios de consumidor, según estimaciones del Ministerio de Industria y Comercio, frente a exportaciones de USD 17,02 millones en 2025, con 9.726 toneladas enviadas a 26 países. Las ventas externas crecieron 46% en valor y 50% en volumen frente a 2024, y entre enero y agosto de 2026 sumaron unos USD 11,4 millones, con Siria (USD 4,29 millones) desplazando a Argentina como principal destino. La actividad involucra a más de 50.000 familias, y el 85% de las 13.373 fincas yerbateras tiene menos de 20 hectáreas.
Paraguay es el tercer productor mundial, con 8,5% de la producción, pero apenas 6% de las exportaciones globales: el consumo de unos seis kilos por habitante al año absorbe casi todo. El dato que merece atención analítica es la concentración exportadora, ya que las dos mayores firmas pasaron de 42% a 68% del volumen exportado entre 2020 y 2025. La Rediex ya realizó una misión comercial a Turquía y Azerbaiyán para convencer a países de tradición tetera de que cambien de infusión, una tarea comercial que, por lo menos, tiene el mérito de la ambición.
De déficit a superávit en un año: La balanza comercial cambia de signo, con la soja al volante
Paraguay acumuló un superávit comercial de USD 712 millones entre enero y septiembre, frente a un déficit de USD 555,5 millones en igual período de 2025, según el BCP. Las exportaciones totalizaron USD 15.972,6 millones (+25,7%) y las importaciones USD 15.260,6 millones (+15%). Los granos de soja explicaron buena parte del giro, con USD 3.107,2 millones (+45,1%) y 7,92 millones de toneladas, de las cuales Argentina compró el 87,9%. La carne bovina cayó 22,1% en volumen, pero su precio implícito subió de USD 5.757 a USD 7.032 por tonelada, limitando la caída en valor a 5,3%.
El resultado acumulado convive con un déficit mensual de USD 118,2 millones en septiembre, y del lado importador aparecen las huellas del contexto internacional: las compras de combustibles subieron 33,4% hasta USD 1.700,9 millones, mientras los equipos de criptominería sumaron USD 373,2 millones. Que el principal comprador de soja paraguaya sea un único vecino es un riesgo de concentración que no aparece en el saldo, pero sí en cualquier análisis de sensibilidad. La balanza mejoró de manera notable; su estructura, bastante menos.
Industria sojera: Capacidad para moler más, y ganas de que alguien le compre el biodiésel
La industria de procesamiento de soja trituró 2,61 millones de toneladas hasta agosto, un alza interanual de 12%, con una utilización de capacidad de 82% sobre una base instalada de 4,8 millones de toneladas anuales, según Cappro. Las exportaciones de aceite, harina y cascarilla superaron los USD 997 millones (+20%) y llegaron a 44 países. La capacidad del sector se triplicó en dos décadas, desde 1,5 millones de toneladas en 2006, con inversiones acumuladas de más de USD 1.000 millones.
El presidente del gremio, Raúl Valdez, insistió en el biodiésel como fuente de demanda local de aceite que permitiría, en sus palabras, “sustituir parte del combustible importado con producción nacional”. El argumento gana peso en una semana en la que las importaciones de combustibles crecieron un tercio. La agenda del sector —hidrovía operativa, previsibilidad tributaria, seguridad jurídica— no es nueva, pero tiene el raro mérito de que, si se cumpliera, mejoraría a la vez la balanza comercial, la factura energética y el empleo industrial. Pocas propuestas gremiales pueden decir lo mismo.
Grupo Pluma invierte USD 50 millones para que el pollito paraguayo, por fin, nazca en Paraguay
El grupo brasileño Pluma Agroavícola, el mayor fabricante de reproductores de Brasil, invertirá USD 50 millones en una planta en Yhú, Caaguazú, con capacidad para producir 6 millones de huevos fértiles por mes y generar 180 empleos directos. La empresa adquirió 500 hectáreas y ya inició obras. Según el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, hasta ahora el 100% de los pollitos que se engordaban en el país eran importados, y la nueva capacidad cubriría la totalidad del mercado local.
La inversión se inscribe en el ecosistema que el gobierno busca construir alrededor de JBS, cuya planta avícola de USD 150 millones funciona como “industria ancla” del plan Paraguay 2X. El proyecto incluye además una fábrica de balanceado que procesará maíz local, cerrando la cadena desde el grano hasta la carne de exportación. La pregunta clásica sobre qué fue primero, el huevo o la gallina, tiene en Paraguay una respuesta inesperadamente concreta: hasta ahora, ninguno de los dos era nacional.
Ventas al 4,4%: El comercio y la industria venden, los servicios todavía no
El Estimador de Cifras de Negocios (ECN) del BCP registró un crecimiento interanual de 4,4% en agosto, con un acumulado de 4,5% en los primeros ocho meses del año. Entre los rubros comerciales destacaron los productos químico-farmacéuticos (+38,6%), el equipamiento del hogar (+15,2%), la venta y mantenimiento de vehículos (+8,5%, con un acumulado de 13,5%) y los combustibles (+8,5%). En contraste, las grandes tiendas y prendas de vestir cayeron 2,8% y los productos tecnológicos siguieron en terreno negativo.
El sector servicios mostró un desempeño contractivo, con caídas en transporte, telecomunicaciones —la telefonía móvil acumula -3,6% en el año— y servicios a empresas. El cuadro es el de un consumo que crece, pero de forma selectiva: el paraguayo compra auto y heladera, pero no ropa ni celular nuevo, lo cual sugiere más planificación que euforia. Para el mercado de crédito, un consumidor que prioriza bienes durables financiables es, en principio, una buena noticia; para el comercio de frontera, bastante menos.
Maquila apunta a USD 1.500 millones: El régimen que crece sin pedir permiso al ciclo
Las exportaciones bajo el régimen de maquila sumaron USD 1.149,3 millones a septiembre, un alza interanual de 29%, y la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (CEMAP) proyecta un cierre récord cercano a USD 1.500 millones. Las autopartes concentran 31% de los envíos, seguidas por textiles (16%), bebidas y alcohol etílico (12%) y aluminio (11%). Los productos nuevos crecieron 52,8%, mientras Brasil sigue absorbiendo cerca del 60% de las exportaciones del régimen, según datos del BCP.
El presidente de la CEMAP, Jorge Bunchicoff, destacó el empleo formal: 39.110 trabajadores asegurados en IPS distribuidos en unas 280 empresas, lo que equivale a 140 empleados por maquiladora frente a 4,5 por establecimiento industrial tradicional. El propio gremio reconoce que el desafío es diversificar destinos y reducir la dependencia de compradores tradicionales. Un sector que crece 29% con un único cliente dominante es una gran historia de éxito y, a la vez, un caso de estudio de riesgo de contraparte.
Soja al 95% de siembra: Diez días de lluvia y las proyecciones, por ahora, intactas
La siembra de soja de la campaña 2026/2027 alcanzó 95% en algunas zonas, pero permanece paralizada por las lluvias continuas en la Región Oriental. “Estamos parados por las lluvias; llevamos 10 días consecutivos con precipitaciones”, explicó Héctor Cristaldo, presidente de la UGP, quien mantiene el objetivo de 12 millones de toneladas. StoneX, por su parte, conserva su estimación de 11,49 millones de toneladas entre zafra y zafriña, y 5,44 millones para el maíz.
Hasta el momento no se reportaron daños generalizados, y los replantes por exceso de humedad fueron casos aislados; el panorama real recién se tendrá hacia fines de diciembre. Tras años en que la preocupación del productor paraguayo era la sequía, el problema ahora es que llueve demasiado, una queja que la hidrovía probablemente recibiría con aplausos. Con la soja explicando buena parte del superávit comercial, cada décima de rinde tiene implicancias directas sobre la oferta de divisas y, por extensión, sobre el guaraní.
Estados Unidos
Tras semanas de ventas que llevaron el rendimiento del Treasury a 10 años a máximos de 24 años por encima de 5,3%, los estrategas de Wall Street empezaron a ver valor en los bonos. BlackRock elevó su visión sobre Treasuries —sobreponderando el tramo corto— y bajó las acciones estadounidenses a neutral, argumentando que el mercado ya descuenta 160 puntos básicos adicionales de ajuste de la Fed en doce meses, algo que considera excesivo. Goldman Sachs señaló que los riesgos técnicos que amplificaron la venta se están disipando, y Morgan Stanley calculó que, con un crecimiento nominal de 4% a 5% y una inflación núcleo cercana a 2%, el 10 años podría volver al rango de 3,5% a 4,5%.
El consenso, sin embargo, está lejos de ser unánime. Morgan Stanley recomienda esperar a la reunión de la Fed y a las elecciones de medio término antes de entrar; Bank of America considera que el mercado subestima la probabilidad de una suba en octubre; Barclays recuerda que una prima por plazo de 1,3 a 1,5 puntos no garantiza que los rendimientos hayan tocado techo, y UBS se mantiene tácticamente neutral. En resumen, todos coinciden en que los bonos están baratos y casi nadie se anima a decir que no pueden abaratarse más, que es exactamente la definición de un piso que todavía no se confirmó.
CPI de 3,7%: La nafta explica la mitad del problema, y la otra mitad es la que preocupa
El índice de precios al consumidor subió 0,6% en septiembre y la inflación interanual se aceleró a 3,7%, desde 3,4% en agosto y por encima del 3,6% esperado. La núcleo avanzó 0,3% en el mes y 2,6% interanual, también arriba de las estimaciones. La gasolina saltó 9,1% y explicó cerca de la mitad del alza del índice general, con un incremento interanual de 34,2%, mientras el fuel oil acumula 74,2%. Pero las presiones fueron amplias: vivienda (+0,4%), autos usados (+0,7%) e indumentaria, sensible a los aranceles, con 3,4% interanual.
La reacción fue inmediata: la probabilidad de una suba de tasas en la reunión del 27-28 de octubre trepó a cerca de 54%, según FedWatch, y la de una suba antes de fin de año superó el 96%, con chances parejas de un movimiento de 50 puntos básicos en diciembre. Un día antes, el mismo indicador asignaba más de 80% de probabilidad a una pausa. Sonu Varghese, de Carson Group, lo resumió con justicia: la única sorpresa, dijo, es que los inversores sigan sorprendiéndose por una inflación generalizada. Con la Fed ya en 3,75%-4% tras la suba de septiembre, el argumento de “mirar a través” del shock energético se vuelve más difícil de sostener a medida que la guerra entra en su octavo mes.
Mundo
Cuando el mercado de bonos sube las tasas por cuenta propia, los bancos centrales pueden ahorrarse el trabajo
Los rendimientos en máximos de varios años están endureciendo las condiciones financieras sin intervención de los bancos centrales, y los traders reaccionaron recortando sus apuestas de subas. Según datos de Bloomberg, el ajuste descontado en swaps en ocho grandes economías cayó casi 200 puntos básicos desde mediados de septiembre, de 717 a 539 puntos básicos acumulados. El mayor retroceso se dio en Australia, seguido por la eurozona —con Francia como foco fiscal—, Corea del Sur y Canadá. El rendimiento promedio de los bonos soberanos globales superó el 4%, su nivel más alto desde el año 2000.
Ken Orchard, de T. Rowe Price, describió la lógica con claridad: cuanto más ajuste descuenta el mercado, más se endurecen las condiciones financieras, y menos tendrán que —o podrán— hacer los bancos centrales. Capital Economics, sin embargo, advierte que buena parte de ese endurecimiento refleja justamente expectativas de subas, por lo que se desarmaría si las subas no llegan. Es un razonamiento circular que los bancos centrales conocen bien: el mercado hace el trabajo solo mientras cree que el banco central lo haría de todos modos.
Los chips tropiezan y los bonos toman aire
Las bolsas globales cerraron levemente a la baja el martes, con el índice mundial de MSCI cediendo 0,23%, ante dudas crecientes sobre si las grandes tecnológicas pueden justificar su gasto de capital en IA. Los fabricantes de chips lideraron las pérdidas, mientras el S&P 500 terminó prácticamente sin cambios y el STOXX 600 cayó 0,1%. El Treasury a 10 años bajó a 5,22%, alejándose del máximo de 24 años de 5,364% tocado la semana anterior, y el dólar retrocedió desde máximos de 18 meses, con el DXY cediendo 0,34%. El Brent cayó 0,9% hasta USD 105,69.
El mercado sigue sostenido por las expectativas de resultados: los analistas esperan un crecimiento interanual de utilidades del S&P 500 de 30,6% para el tercer trimestre, según LSEG. Esa cifra es, a la vez, la mejor defensa del rally y su principal vulnerabilidad: cuando el mercado necesita que las ganancias crezcan 30% para justificarse, un trimestre apenas “muy bueno” puede leerse como decepción. El martes fue, en ese sentido, el ensayo general de lo que vendría dos días después.
Bangkok: El FMI y el Banco Mundial se reúnen con la guerra, la deuda y El Niño en la misma agenda
Las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial se celebraron en Bangkok, fuera de Washington por primera vez en tres años, con la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán en su octavo mes como tema dominante. Más de 1.000 millones de barriles fueron liberados de inventarios desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, pero el crudo almacenado accesible al mercado se está agotando. El FMI recordó que la deuda pública global está en su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial y superará el 100% del PIB antes de 2030, mientras los países en desarrollo enfrentan USD 400.000 millones en pagos a acreedores externos este año, con intereses que ya superan el 10% de sus ingresos.
El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, advirtió que el problema no es un factor aislado sino la combinación de diésel caro, fertilizantes en alza, deuda creciente y un posible “súper” El Niño. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, decidió no asistir a las reuniones ni al encuentro del G20, que EE. UU. preside este año. La ausencia del principal accionista del FMI en una cumbre dedicada a la deuda global no deja de ser coherente: la deuda de su propio país ya superó los USD 40 billones y probablemente prefería no ser el ejemplo de la presentación.
La IA se desploma en Asia y los Treasuries recuperan su viejo empleo de refugio
La liquidación de acciones vinculadas a la IA se aceleró en Asia el jueves, ante temores sobre el financiamiento circular que sostiene la construcción de centros de datos: Corea del Sur cayó 7,5% hasta mínimos de seis meses y Japón cedió 5%. El rendimiento del Treasury a 10 años bajó unos 10 puntos básicos hasta cerca de 5,08%, su mayor caída diaria en más de un año, pese a que la inflación mayorista de septiembre también superó las expectativas. El Bund alemán cedió 11 puntos básicos hasta 3,35%, el dólar registró su mayor caída en seis semanas y el oro subió 1%.
La paradoja es elocuente: con CPI y PPI por encima de lo esperado, los bonos tuvieron uno de sus mejores días del año, porque el miedo a una corrección de la IA pesó más que el miedo a la inflación. Después de que los Treasuries registraran en el tercer trimestre su mayor alza trimestral de rendimientos desde 1994, el mercado parece haber recordado que el activo “libre de riesgo” no tiene por qué ser el problema de todas las semanas. Que el refugio vuelva a funcionar es una buena noticia; que haga falta un derrumbe de 7% en Seúl para comprobarlo, bastante menos.
FMI: La IA sostiene el crecimiento global, siempre que no se le ocurra decepcionar
El FMI elevó levemente su proyección de crecimiento global para 2026 a 3,1%, desde 3,0% en julio, y anticipa 3,4% para 2027, mientras la inflación global subiría a 4,7% este año antes de moderarse a 4,1%. La mejora se explica casi enteramente por la inversión en infraestructura de IA, que generó revisiones al alza para Corea del Sur, Malasia, México y Tailandia, además de la eurozona, que pasó de 0,9% a 1,1%. La economista jefa interina, Silvana Tenreyro, aportó un dato revelador: el comercio global creció 8,3% entre 2023 y 2025, pero sin los bienes vinculados a la IA habría crecido apenas 4,6%. La otra cara es la concentración: solo 32 países explican el 95% del crecimiento global, frente a 54 en abril, y el FMI rebajó la proyección del 47% de las economías desde entonces. En un escenario adverso con el petróleo en USD 130 hasta el primer trimestre de 2027, el crecimiento caería 0,5 puntos el año próximo; en otro donde la IA no entrega las ganancias de productividad prometidas, el producto global se reduciría 1,1% hacia 2028, con una caída de 1,8% en EE. UU. Que el informe se haya publicado dos días antes del desplome tecnológico en Asia es una coincidencia; que el mercado lo haya leído con atención, probablemente no
Dos altos funcionarios iraníes dijeron a Reuters que Teherán comenzó hace unos diez días a aplicar nuevas tácticas contra buques que considera en violación de sus restricciones en el Estrecho de Ormuz, con el objetivo declarado de mantener altos los precios del petróleo e influir en las elecciones de medio término de noviembre. Un funcionario militar estadounidense confirmó que, tras perder buena parte de su capacidad de radar, la Guardia Revolucionaria empezó a usar observadores desarmados en embarcaciones pequeñas para identificar objetivos. Se registraron al menos cinco incidentes en 48 horas, y los ataques contra buques comerciales alcanzaron su nivel más alto desde el inicio de la guerra, extendiéndose a aguas frente a Qatar y los Emiratos.
Uno de los funcionarios iraníes advirtió que “será un cierre total pronto” y describió la estrategia como una partida de ajedrez en la que, cada vez que Washington se acerque a bajar los precios, Teherán lo alejará de ese objetivo. La guerra, con un costo de USD 3.000 millones mensuales, ya es tema de campaña en EE. UU., y Trump había asegurado que no atacaría a Irán antes de las elecciones. El resultado es una situación inédita: dos gobiernos enfrentados que coinciden en que el precio del surtidor estadounidense es la variable estratégica central del conflicto. La geopolítica del petróleo nunca había sido tan transparente sobre sus intenciones.
La curva del Brent deja de creer en el final feliz: Petróleo caro, por lo menos, hasta 2028
El columnista Ron Bousso advierte que el mercado petrolero, que inicialmente trató la guerra como una interrupción alcista breve dentro de una tendencia bajista, ahora apuesta a precios elevados hasta 2028. El contrato de Brent para diciembre de 2027 subió más de 13% desde comienzos de septiembre hasta USD 86 por barril, máximo histórico para ese vencimiento, y el futuro de diésel para la misma fecha superó por primera vez los USD 1.000 por tonelada, frente a USD 644 antes de la guerra. Los inventarios en tierra que amortiguaron el shock inicial se están agotando, y la capacidad de refinación global sigue erosionada.
El dato más elocuente es el costo logístico: fletes, seguros, rutas complejas y escolta militar ya representan casi un tercio del costo de sacar un barril de la región, frente a 3% antes de la guerra. Esto ocurre incluso con flujos por Ormuz cerca de niveles previos al conflicto gracias al apoyo naval estadounidense, lo que sugiere que el problema ya no es el volumen sino el precio de moverlo. Las proyecciones de superávit de oferta para 2027 siguen en los informes de las agencias; la curva de futuros, simplemente, decidió no leerlos.
Lectura final
La semana deja tres lecciones. Primero, con rendimientos sobre 5%, el Treasury volvió a ser a la vez fuente de ingreso y refugio, como mostró el jueves al subir de precio pese a un CPI y un PPI por encima de lo esperado. Segundo, la IA ya es un factor macro sistémico: para el FMI es el principal sostén del crecimiento global y para el mercado, su principal fragilidad. Tercero, la energía dejó de ser un shock transitorio y pasó a ser un costo estructural, con Irán usando el precio del crudo como herramienta electoral y una curva que descuenta petróleo caro hasta 2028. Para Paraguay el cuadro es comparativamente favorable: crecimiento por encima de la región, inflación bajo la meta y superávit comercial. Los puntos de atención son el déficit de cuenta corriente en aumento, la concentración de compradores y una factura de combustibles que se mueve al ritmo de Ormuz. Paraguay puede crecer sin depender de la IA, siempre que la lluvia, Argentina y Brasil cooperen al mismo tiempo.