Cuando el guaraní se pone fuerte, la Fed se pone nerviosa, y Francia se pone a probar hasta dónde aguanta un bono
Paraguay
La inflación paraguaya sigue jugando en otra liga (y no es la de Champions, es más bien amistosa de pretemporada)
Lo interesante es el contexto: mientras el petróleo promedia USD 105 el barril con una suba interanual de 55,3%, Paraguay absorbió el shock sin despeinarse, apoyado en un guaraní que se apreció con fuerza y en un crecimiento sostenido por encima del 5,5% en los últimos años. Es el tipo de desempeño que, comparado con el resto de la región (Argentina con 33,7% interanual, por ejemplo), empieza a parecer casi aburrido. Y en estos tiempos, aburrido es un piropo.
La industria también está procesando más. Según la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), entre enero y agosto se procesaron 2.607.810 toneladas de soja, 12% más que un año antes y el mayor volumen para ese período desde 2016. Solo agosto aportó 373.090 toneladas, con lo que se suman siete meses seguidos de mejora interanual. Las plantas trabajan al 82% de su capacidad instalada, dos puntos más que en julio y que en agosto de 2025. A este ritmo, el año podría superar el récord de unos 3,7 millones de toneladas de 2017. El panorama mundial suma presión de oferta. El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) proyecta una cosecha récord de soja de 442,3 millones de toneladas para 2026/2027 y un procesamiento también récord, de más de 385 millones. Para un país que vende soja, una cosecha mundial récord no es necesariamente una buena noticia en precio. El volumen local compensa, por ahora.
La industria láctea mostró una transformación que suele pasar desapercibida. Según la Cámara Paraguaya de Industrias Lácteas (CAPAINLAC), el país dependía de importaciones hace veinte años y hoy exporta cerca del 15% de su producción, sobre todo leche en polvo y manteca. La leche fluida casi no se exporta porque es mayormente agua, y nadie paga flete internacional para trasladar agua de un río a otro. El gremio estima que el programa Hambre Cero necesitaría unos 38 millones de litros por año, alrededor de USD 38 millones para la cadena. La mitad, unos G. 114.000 millones, iría a la agricultura familiar.
La economía del litro es sencilla: la industria vende a unos G. 6.000 a las empresas que abastecen el programa y le paga al productor unos G. 3.000 por la leche cruda. La parte menos alegre es el tipo de cambio. Los costos están en guaraníes, las exportaciones se cobran en dólares y el guaraní apreciado comprime el margen. CAPAINLAC aclaró que no tiene ninguna gestión conjunta con el BCP sobre el tema y que cada empresa resuelve por su cuenta. Es una forma elegante de decir que el tipo de cambio lo fija el mercado y no la cámara empresarial, que es como debe ser.
En inversión productiva, el grupo español Costa Food Group compró un complejo agropecuario y una planta frigorífica de cerdos. Con eso, su inversión acumulada en el país superará los USD 300 millones. El grupo describe la operación como una plataforma integrada con orientación exportadora y como «una apuesta estratégica y de largo plazo». El comunicado no informa el vendedor, el precio de esta compra en particular ni la capacidad de faena.
El dólar se fue de bajada y no avisó: Ya cotiza en G. 5.700
La apreciación reparte ganadores y perdedores con la imparcialidad de siempre: buena noticia para importadores y para quien tenga deudas en dólares, mala noticia para exportadores que convierten sus ingresos en una cantidad cada vez menor de guaraníes. El sésamo y la chía, de hecho, ya empezaron a sentirlo en carne propia esta misma semana, lo cual nos lleva directamente al siguiente capítulo.
Chía y sésamo: Cuando crecer en volumen no alcanza si el precio y el dólar reman en contra
La superficie de chía se expandió 157,3% entre las campañas 2022-2023 y 2025-2026, con exportaciones por USD 131,9 millones hasta agosto hacia casi 70 mercados. El sésamo, por su parte, exportó USD 38,854 millones con Japón como comprador estrella. El problema es que ambos cultivos enfrentan la misma tenaza: precios internacionales en baja y un guaraní que se apreció casi G. 2.000 por dólar en menos de dos años, erosionando el margen de exportadores que cobran en dólares, pero pagan a productores en moneda local.
Es la paradoja exportadora del momento: producir más y vender a más mercados no necesariamente se traduce en mejores números, cuando el tipo de cambio decide jugar en contra justo en el momento en el que el volumen juega a favor. La industrialización (aceites, productos fraccionados, tahini) aparece una y otra vez como la salida de largo plazo, aunque por ahora sigue siendo más aspiración que hecho consumado
El MOPC gasta como si no hubiera mañana (en el buen sentido, por una vez)
El ritmo sostiene el flujo de pagos a contratistas y da continuidad a los cronogramas de obra, lo cual tiene un efecto de arrastre directo sobre la construcción. Quedan tres meses de ejercicio por delante, y la pregunta no es si el MOPC gastó bien, sino si puede mantener el ritmo sin que aparezca el clásico atropello de diciembre.
El Banco Mundial le pone 4,7% a Paraguay para 2026, más del doble que el promedio regional
El informe no es solo elogios: identifica el riesgo climático (sequías o inundaciones ligadas a El Niño) como la principal amenaza, y señala una brecha digital notable, con Paraguay registra apenas 0,41 sobre 1 en el índice que mide qué tan preparados están los países para aprovechar la inteligencia artificial, elaborado por el Fondo Monetario Internacional. El mensaje de fondo es que crecer rápido está resuelto; transformar ese crecimiento en productividad e inclusión digital es la tarea pendiente.
Estados Unidos
El mercado laboral se frena en seco: Apenas 29.000 empleos y la Fed se queda sin excusas para subir tasas en octubre
El dato llegó como anillo al dedo para quienes venían pidiendo una pausa de la Fed: las probabilidades de una suba en octubre, que rondaban el 70% tras la reunión de septiembre, se desplomaron a cerca de 17-20% según el CME FedWatch. El mercado, con el instinto de supervivencia que lo caracteriza, decidió celebrar el mal dato de empleo como si fuera una buena noticia, porque en la lógica actual, un mercado laboral débil es casi un favor que le hacen a la política monetaria.
Las actas de la Fed revelan que nadie se pone de acuerdo sobre por qué subieron la tasa, solo que había que subirla
Las minutas de la reunión del 15-16 de septiembre mostraron que el FOMC votó 12-0 a favor de subir la tasa a un rango de 3,75%-4%, pero con fundamentos bastante distintos entre los miembros: unos la vieron necesaria para contener el impacto de los shocks energéticos, otros como una respuesta a una inflación impulsada por demanda que requería un giro hacia una política más restrictiva. Es el tipo de consenso que logra la unanimidad en el resultado y la discordia total en las razones, algo así como estar de acuerdo en pedir pizza pero discutir sin tregua sobre los ingredientes.
Entre la publicación de esas minutas y el dato de empleo, el mercado terminó asignando una probabilidad de suba en octubre cercana al 17%, con diciembre como la apuesta más firme en torno al 84%. Mientras tanto, el rendimiento del bono a 30 años tocó 5,70%, su nivel más alto desde 2002, en un contexto de oferta masiva de deuda (pública y corporativa, esta última empujada por el boom de inversión en IA) que compite por el mismo capital. El déficit comercial, se amplió a USD 105.600 millones en agosto, el mayor en 19 meses, empujado por importaciones récord de petróleo crudo, oro y bienes de capital ligados a infraestructura de inteligencia artificial.
Mundo
Brasil vota, Brasil empata, Brasil se prepara para un balotaje de infarto
El resultado confirma que la región más grande de Sudamérica sigue atrapada en la misma grieta que atraviesa buena parte del mundo occidental: electorados divididos casi exactamente a la mitad, decisiones que se juegan por puntos porcentuales mínimos, y mercados que preferirían, como siempre, un poco menos de emoción electoral y un poco más de previsibilidad macro.
Francia le recuerda a Europa que la crisis de deuda de 2011 no fue una vez única en la vida
El spread entre el bono francés a 10 años y el bono soberano alemán se amplió por encima de 150 puntos básicos, el nivel más alto desde la crisis de deuda del 2010-2012, mientras el euro se hundía a un mínimo de 17 meses por debajo de USD 1,12. El detonante es doméstico: un primer ministro, Sébastien Lecornu, intentando llevar un presupuesto de austeridad a través de un parlamento profundamente dividido, con una deuda pública que ya ronda el 119% del PIB y que podría acercarse al 122% en 2027 pese a los recortes planeados.
Un funcionario de la eurozona salió rápido a descartar la palabra “contagio”, calificando el movimiento como un reprecio ordenado y no una crisis bancaria. El mercado, con la memoria fresca de 2011, decidió creerles solo a medias: los bonos franceses mostraron cierta estabilización hacia el fin de semana, pero la inquietud de fondo (qué pasa cuando la segunda economía de la eurozona empieza a cotizar como periferia) quedó instalada, justo cuando el BCE preferiría tener la atención puesta en otra parte.
Aramco pone números a la guerra: casi 3.000 millones de barriles menos, y la reposición de inventarios tomará hasta dos años
El G7 y la Agencia Internacional de Energía respondieron el viernes con la liberación de 100 millones de barriles adicionales de diésel y crudo, mientras los envíos desde el Golfo treparon a 15,5 millones de b/d (más del 80% de los niveles previos a la guerra, aunque a un costo logístico considerablemente mayor). El Financial Times también reportó nuevos ataques iraníes a buques en Ormuz y ataques de aliados de Irán a oleoductos, refinerías y puertos de Aramco, recordando que la “normalización” del mercado físico sigue siendo, como viene siendo toda esta guerra, un ejercicio de paciencia más que de certezas. El Brent, mientras tanto, se mantuvo relativamente contenido en torno a USD 100-101 durante la semana, en un equilibrio que depende de que ninguna de estas variables se descontrole al mismo tiempo.
Lectura final