Mantener fue el verbo de la semana

El dólar arrancó 2026 por encima de G. 6.600 y esta semana ronda los G. 5.900. La Encuesta de Expectativas de Variables Económicas (EVE) del BCP de octubre anticipa que cierre el año en G. 5.905, por debajo de los G. 6.100 previstos un mes antes: el mercado espera, en esencia, que el dólar se quede donde está. El lunes 26, el viceministro de Economía, Gerardo Ruíz Díaz, afirmó que el Fisco y el BCP no manipularán la tasa de interés ni el tipo de cambio, que se priorizará la estabilidad y el poder de compra de la gente sobre las ganancias del sector exportador, y recomendó a las empresas usar contratos forward, una cobertura que fija hoy el tipo de cambio de una operación futura. El jueves, diez gremios fueron recibidos por el Equipo Económico Nacional, que encabeza el ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera, e integra el presidente del BCP, Carlos Carvallo, y acordaron una mesa técnica permanente. Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción, aclaró que no piden una intervención del BCP sino previsibilidad, y afirmó que el dólar acumula 16 meses de caída continua y que los ingresos de exportación se redujeron 30%.

El proyecto de Presupuesto General de la Nación 2027 contempla G. 6.458 por dólar, más de G. 500 por encima del valor actual: un presupuesto que asume un dólar que el mercado ya no ofrece. Según ABC Color, el propio Lovera admitió ante legisladores que la baja del dólar afecta la recaudación.

El presidente de la Fed, Kevin Warsh, reafirmó que no cree en la orientación futura de la política (forward guidance) fuera de situaciones de crisis y que no presenta una proyección propia en el gráfico de puntos. Anunció además que habrá siete reuniones con decisión de tasas en 2027 y seis desde 2028, y descartó que las elecciones legislativas del 3 de noviembre hayan influido en la decisión. Con una elección a seis días, mantener la tasa era la decisión que menos explicaciones debía requerir, y aun así se las pidieron. El mercado de bonos tomó nota: la curva entre los Treasuries a 2 y 10 años se empinó y la inflación implícita a 10 años subió a 2,38%.[3] Una Fed que habla menos y se reúne menos para que el mercado dependa menos de ella es una teoría audaz; el mercado de Treasuries, de unos USD 32 billones, esperó a los datos para opinar.