Mantener fue el verbo de la semana
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) mantuvo su tasa en 3,75%-4,00%; el Banco Central Europeo (BCE), en 2,50%; el Banco de Japón, en 1,25%; y el Banco Central del Paraguay (BCP), en 5,50%. La agencia Moody’s mantuvo además la calificación de Francia en Aa3, contra lo que anticipaba la mayoría del mercado. Solo el Banco de Canadá se movió, y lo hizo hacia arriba. Alrededor de tanta quietud, el entorno no se quedó quieto: el petróleo Brent cotiza cerca de USD 115 por barril, el real y la bolsa de Brasil cayeron más de 10% el lunes tras la reelección de Lula da Silva, y el índice STAR 50, que reúne a las mayores empresas del mercado tecnológico de Shanghái, acumula una caída de 40% desde julio. La idea común: las instituciones sostuvieron su postura mientras el mundo que las rodea cambiaba de precio, y en la Fed y en el Banco de Japón todos los votos disidentes pidieron más tasa, no menos.
En Paraguay, la quietud del BCP convivió con el precio que sí se mueve: el dólar, que arrancó el año por encima de G. 6.600 y hoy ronda los G. 5.900. El lunes, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) descartó ceder a presiones empresariales; el jueves, diez gremios salieron de una reunión en ese mismo ministerio con una mesa técnica permanente. Las reservas internacionales siguen por encima de USD 11.000 millones, aunque por debajo de su máximo de agosto; la inflación interanual es de 1,7% y la proyección de crecimiento para 2026 sube a 5%. Y México abrió su mercado a la carne paraguaya, con una letra chica: el cupo es de 70.000 toneladas y es compartido.
Paraguay
La inflación de septiembre fue de 0,1% mensual y 1,7% interanual; sin alimentos ni energía, 1,5%, según el comunicado del Comité de Política Monetaria (CPM) del BCP del 23 de octubre. Las expectativas de inflación a doce meses siguen en 3,5%, que es la meta. Es el tipo de problema que la mayoría de los bancos centrales del mundo quisiera tener esta misma semana: la zona del euro registró 3,8% en septiembre y el índice de precios del gasto de consumo personal (PCE, la medida de inflación que sigue la Fed) de Estados Unidos, 3,6%.
En actividad, el BCP elevó de 4,5% a 5,0% su proyección de crecimiento del producto interno bruto (PIB) de 2026 en su Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre, por mejores perspectivas en servicios y en electricidad y agua. El Estimador Cifras de Negocios (ECN), que mide ventas, creció 4,4% interanual, con impulso de productos químico-farmacéuticos, equipamiento del hogar y vehículos.
Mercado Financiero
El dólar arrancó 2026 por encima de G. 6.600 y esta semana ronda los G. 5.900. La Encuesta de Expectativas de Variables Económicas (EVE) del BCP de octubre anticipa que cierre el año en G. 5.905, por debajo de los G. 6.100 previstos un mes antes: el mercado espera, en esencia, que el dólar se quede donde está. El lunes 26, el viceministro de Economía, Gerardo Ruíz Díaz, afirmó que el Fisco y el BCP no manipularán la tasa de interés ni el tipo de cambio, que se priorizará la estabilidad y el poder de compra de la gente sobre las ganancias del sector exportador, y recomendó a las empresas usar contratos forward, una cobertura que fija hoy el tipo de cambio de una operación futura. El jueves, diez gremios fueron recibidos por el Equipo Económico Nacional, que encabeza el ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera, e integra el presidente del BCP, Carlos Carvallo, y acordaron una mesa técnica permanente. Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción, aclaró que no piden una intervención del BCP sino previsibilidad, y afirmó que el dólar acumula 16 meses de caída continua y que los ingresos de exportación se redujeron 30%.
El proyecto de Presupuesto General de la Nación 2027 contempla G. 6.458 por dólar, más de G. 500 por encima del valor actual: un presupuesto que asume un dólar que el mercado ya no ofrece. Según ABC Color, el propio Lovera admitió ante legisladores que la baja del dólar afecta la recaudación.
Las reservas internacionales netas (RIN) del BCP sumaban USD 11.183 millones al 16 de octubre. Un crecimiento de 13,1% en casi dos años es una buena noticia; presentarlo como crecimiento de 2026 es un truco de calendario.
Estados Unidos
La Fed mantuvo el 28 de octubre el rango de la tasa de fondos federales en 3,75%-4,00%, su primera pausa desde la suba de 25 puntos básicos del 16 de septiembre. La votación fue de 10 a 2: la gobernadora Lisa Cook y la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, votaron por subirla de inmediato. El comunicado elevó la descripción de la economía de “sólida” a “fuerte” y reiteró que la inflación sigue “demasiado alta”. El Departamento de Comercio informó al día siguiente que el producto de Estados Unidos creció 3,4% en el tercer trimestre, por encima de lo esperado. Los adjetivos suben más barato que las tasas.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, reafirmó que no cree en la orientación futura de la política (forward guidance) fuera de situaciones de crisis y que no presenta una proyección propia en el gráfico de puntos. Anunció además que habrá siete reuniones con decisión de tasas en 2027 y seis desde 2028, y descartó que las elecciones legislativas del 3 de noviembre hayan influido en la decisión. Con una elección a seis días, mantener la tasa era la decisión que menos explicaciones debía requerir, y aun así se las pidieron. El mercado de bonos tomó nota: la curva entre los Treasuries a 2 y 10 años se empinó y la inflación implícita a 10 años subió a 2,38%.[3] Una Fed que habla menos y se reúne menos para que el mercado dependa menos de ella es una teoría audaz; el mercado de Treasuries, de unos USD 32 billones, esperó a los datos para opinar.
Los datos llegaron un día después. El PCE de septiembre mostró una inflación general de 0,5% mensual y 3,6% interanual (3,4% en agosto), y una subyacente de 0,3% mensual y 3,1% interanual (3,0% en agosto), en línea con lo esperado y en sus niveles más altos desde mayo. La mediana de proyecciones de la Fed de septiembre ubica la subyacente en 3,4% al cierre de 2026. La próxima decisión, con nuevas proyecciones, está prevista para el 9 de diciembre.
Mundo
Banco Central Europeo
Mantuvo el 29 de octubre la tasa de depósito en 2,50%, la de operaciones principales de financiación en 2,65% y la de facilidad marginal de crédito en 2,90%, tras dos subas en el año. La decisión fue unánime, y su presidenta, Christine Lagarde, reveló que el consejo debatió seriamente subirla. El comunicado señala que las condiciones de financiación se endurecieron desde la reunión anterior, algo que pesará sobre la inflación y el crecimiento, con la inflación de la zona euro en 3,8% en septiembre, su nivel más alto en tres años. La valuación de futuros asignaba cerca de 82% de probabilidad a una suba a 2,75% en diciembre.[4] Minutos antes, Lagarde anunció que dejará la presidencia el 7 de febrero de 2027, unos nueve meses antes del fin de su mandato, porque la neutralidad que se exige a un banquero central era algo que ya no podía aceptar. El cargo exige no opinar; ella decidió que prefería opinar. Fecha de salida: 7 de febrero.
Bancos centrales de Canadá y Japón
El Banco de Canadá subió el 28 de octubre su tasa 25 puntos básicos, a 2,50%, la primera suba desde julio de 2023, con una inflación de septiembre algo por encima de 3%, fuera de su banda meta de 1% a 3%,[5] y no descartó subir de nuevo. El Banco de Japón mantuvo el 30 de octubre su tasa en 1,25%, el nivel más alto desde 1995, por 8 votos contra 1: el director Hajime Takata votó por 1,5%. Declaró además que la inflación subyacente es compatible con su objetivo de 2%, y varios analistas ven diciembre como el momento de la próxima suba.
Lula da Silva fue reelecto el domingo 25 al derrotar al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien había quedado primero en la primera vuelta tres semanas antes. Los mercados habían apostado a un cambio de gobierno: el lunes, el real y el índice Ibovespa cayeron más de 10%,[6] y los bancos de inversión, que habían proyectado unos 30.000 millones de reales en emisiones de acciones en los seis meses siguientes bajo el supuesto de una victoria de Bolsonaro, ya no esperan emisiones hasta mediados del próximo año. Según Bloomberg, las operaciones postergadas suman unos USD 6.000 millones.[7] Los mercados habían ganado la elección en la planilla de cálculo; en las urnas el resultado fue otro. Los inversores miran ahora quién será el ministro de Economía y qué traerá el presupuesto de 2027 con su tope de gasto.
Moody’s mantuvo el viernes 23 la nota en Aa3 con perspectiva negativa, contra lo que esperaba la mayoría de los analistas, que anticipaba un recorte de un escalón.[8] La calificación supone que se adoptará un presupuesto 2027 que reduzca el déficit, y Moody’s advirtió que, con la elección presidencial de 2027, hará falta un esfuerzo fiscal sostenido después de los comicios. La agencia no perdonó la nota: la aplazó.
Trabajan en un acuerdo para aliviar los aranceles estadounidenses sobre el acero (hasta 50%) y los autos (25%) canadienses, según seis fuentes citadas por Reuters.[9] Una fuente canadiense dijo que podría haber acuerdo antes del 3 de noviembre; las estadounidenses, que Washington quiere más concesiones. El titular dice que trabajan en un acuerdo; el cuerpo, que no lo hay. Por ahora, lo único acordado es que se está trabajando.
El Brent cotizaba el viernes cerca de USD 115,7 por barril y el West Texas Intermediate (WTI), cerca de USD 102,7 en las primeras operaciones de Asia, rumbo a su cuarta ganancia mensual consecutiva y la más fuerte desde julio, según Reuters.[10] El jueves ambos habían cerrado a la baja por la esperanza de conversaciones entre Estados Unidos e Irán, que se enfrió cuando un alto funcionario iraní calificó de inaceptable un borrador de acuerdo. Los ataques de los hutíes, el movimiento yemení aliado de Irán, contra instalaciones de Arabia Saudita recuperaron parte de la caída: el miércoles reivindicaron un ataque contra la mayor refinería saudita, algo que las autoridades sauditas no habían confirmado de inmediato.[11]
El Brent cotiza hoy unos USD 25 por encima de los cerca de USD 90 que el BCP citaba en su comunicado de agosto, y unos USD 12 a 14 por encima del WTI, una brecha amplia. Paraguay importa sus combustibles, y la energía encabeza la lista de riesgos externos del propio BCP; en septiembre, los combustibles ya figuraban entre las alzas que explicaron el 0,1% mensual del índice de precios. Esta semana, el precio que los determina no ayudó.
Lectura final
La semana dejó una asimetría. Para casi todo el mundo que importa a Paraguay, la energía cara empuja la inflación y la política monetaria se endurece o se detiene sin margen: la Fed y el Banco de Japón con votos disidentes por más tasa, el BCE con una suba debatida en serio, Canadá con una suba efectiva, Francia en el límite de su nota. Paraguay queda del lado opuesto del ciclo: inflación de 1,7%, una tasa que el BCP considera neutral, reservas por encima de USD 11.000 millones y una moneda que se aprecia. El mundo mira cuándo subir; Paraguay mira cuánto más cae el dólar. La ventaja es de balance y se reparte entre todos; el costo es de flujo y lo siente quien cobra en dólares y paga en guaraníes, que fue quien se sentó el jueves en el MEF. Brasil agrega un dato de contexto: el principal vecino comercial acaba de recordarle al mercado que una elección puede revertir en un día lo que las planillas daban por hecho.
Esta lectura sería equivocada en tres condiciones. Primera: si Estados Unidos e Irán cierran un acuerdo que normalice el tránsito por el estrecho de Ormuz y el Brent vuelve hacia los USD 90 de agosto, el endurecimiento global habrá sido una respuesta a un shock transitorio, y los votos disidentes de la Fed y del Banco de Japón quedarán como ruido. Segunda: si la inflación paraguaya converge hacia el 3,0% que proyecta el BCP, la tasa de 5,50% dejará de verse restrictiva en términos reales y la excepción paraguaya se disolverá sin necesidad de ninguna decisión. Tercera: si el dólar se queda cerca de G. 5.900, como espera la EVE, la mesa técnica será una conversación y no una urgencia, y el episodio del lunes y el jueves pasará a ser un episodio, no una tendencia. Y si el STAR 50 resulta ser un ajuste local, China no era una señal global, solo un mercado caro que se corrigió.